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SCARIOLO: “La selección fue como un Ferrari que corrió en un rally”

Sergio Scariolo, una entrevista en profundidad (FOTO: Gigantes)

23/08/2012


Tras la plata obtenida en Londres, Sergio Scariolo habla en profundidad en Gigantes de todo lo vivido en los Juegos, de sus cuatros años en la selección y de su futuro como máximo responsable técnico del combinado español.


CARLOS VELASCO / GIGANTES

Ha sido otro verano cargado de presión exterior y de dudas. El combinado que dirigió no rayó la perfección, vivió un momento crítico por las opiniones sobre el partido de Brasil, se recompuso y nos brindó la segunda final más apretada de la historia de los JJ.OO. ante el rival más duro. Casi nada. Ahora toca descansar unos días y reflexionar sobre una renovación que no se vislumbra, pero que tampoco es absolutamente descartable.

¿Asimilando la plata, Sergio?

La voy asimilando. Esto se digiere con más tiempo. Ahora mismo [48 horas después], ya casi del todo. Tras la final teníamos un punto de tristeza por la sensación de haber competido de tú a tú y de no haber ganado. Ya esta sensación se está diluyendo y nos queda una sensación de serenidad. Hemos cumplido con las expectativas de la FEB, de los jugadores y de la afición. El mar ha estado muy movido, se han presentado escollos y el barco ha tenido alguna avería. Esto lo ha hecho más meritorio aún. Lo que nos ha sujetado ha sido el nivel colectivo. Hemos aguantado y hemos superado casi todos los problemas, pero no el ultimísimo paso ante EE. UU. Objetivamente nos habíamos puesto un punto demasiado alto contra Estados Unidos, no por nuestra calidad, sino por cómo estábamos en ese momento. Por ejemplo, en la segunda parte, a pesar de haber dosificado nuestras fuerzas, EE.UU. terminó yéndose al final ya que sus jugadores son máquinas de fuerza física.

Tres medallas, dos de oro y una de plata. Todo esto en cuatro años. Estoy hablando con el seleccionador más laureado de la historia de España.

Cuando empecé la motivación era ganar un Europeo y llegar a los Juegos Olímpicos. Es lo que me movió. En ningún caso soñaba con conseguir esto en este primer ciclo. Una vez conocí la calidad humana y también profesional de los que me rodearon, como los jugadores y los técnicos, nos ayudamos y me dio la sensación de que se podían hacer grandes cosas. Desde fuera se veía el talento y calidad técnica de los jugadores, pero desde dentro lo que marcaba la diferencia y los resultados era la capacidad de hacer todo en equipo. Ha resultado muy gratificante.

Cincuenta y siete victorias y trece derrotas en cuatros años. ¿En qué ha influido usted?

Esa valoración no la puedo hacer yo. Yo me he comedido a cada tarea y al final de cada competición se pueden saber con datos si se cumplió el objetivo. La valoración general del trabajo la puede hacer todo el mundo y sólo José Luis Sáez conoce la suya.

¿Qué ha sido lo mejor y lo peor de estos cuatro años?

Lo mejor fue la relación personal con muchas personas, las cuales me hicieron mejor. También destaco la relación profesional tras haber entrenado a muchos jugadores y la colaboración con esta empresa, digamos, del deporte que es la FEB. Los éxitos y fracasos a largo plazo no son casuales. Por lo tanto, lo mejor es que he aprendido y que me ha hecho mejor. Lo peor ha sido el momento de la derrota en los campeonatos. Esto te pone a prueba y si no hay fuerzas, puedes aflojar; si hay fuerzas se sale adelante. Por ello, podríamos decir que también los peores momentos fueron los mejores por la cohesión que nos hizo volver a triunfar. Todos estos momentos peores se diluyen con la perspectiva. La clave ha sido recuperarnos.

Los Juegos de la merma física

Vayamos a los Juegos Olímpicos. ¿Se vio en algún momento sin, Navarro y Rudy, los dos escoltas titulares?

Si le digo la verdad, siempre he tenido preocupación. Por un lado, Rudy y Navarro han demostrado competitividad con dolor. Navarro llegó a estar fuera incluso y luego jugó al 20%. Rudy acabó muy cargado y en algunos entrenamientos ni siquiera llegó a tirar para no sumar más desgaste. El riesgo con ellos dos existía y lo corrieron ellos y nosotros también. Consideramos que aunque no estuviesen al 100% iban a ser muy importantes. Nos tocaba apretar los dientes y dar confianza. Yo en cada golpe que Rudy recibía o en cada apoyo raro que hacía Navarro tenía miedo y me daba un escalofrío.

Tras el partido contra Rusia, José Luis Sáez le defendió públicamente en Twitter «Parece que Rusia no es nadie. Nos ganó en 2007. (...) La culpa sería de Scariolo»). ¿Siempre que se pierde la culpa es del entrenador?

No sólo a mí me ocurre esto, también en otros casos. Fíjese en el inicio de España en el Europeo de fútbol; se habló mucho de Del Bosque. No lo veo como una cosa personal, sino que es así. No sé si es por comodidad para encontrar una razón en un argumento único. El cargo de seleccionador de por sí es el pararrayo de todo. No sé si es por ignorancia deportiva. Es así, hay que asumirlo. No hago mucho caso a eso. He apreciado que José Luis Sáez vio que era más útil su intervención. A veces él lleva mi cruz y otras yo llevo la suya. Merece la pena su persona. Aprecio que él diese la cara. Es un gran gesto por su parte.

Sáez en ese momento dijo también esto: «Hoy nos habremos equivocado y si esto es un equipo nos equivocamos todos. Análisis y soluciones». Parece que no hallaron las soluciones suficientes para ganar a Brasil en ese día polémico.

Fue el momento más difícil. Entraron consideraciones con las que no quisiera volver a cruzarme. La situación era muy comprometida y había que tener una atención milimétrica al tiempo de juego de los jugadores. La polémica estaba en el aire y por otro lado ya estábamos clasificados. Fue una situación rarísima. Pero hicimos el enfoque correcto del partido: lo preparamos, tuvimos las ideas claras al inicio, intentamos ganarlo, jugamos de la mejor manera, miramos las condiciones de minutos para que el más cargado jugase menos, probamos a Navarro para jugase más y aumentamos a dos o tres jugadores los minutos porque sumaron menos en otros partidos. Con estas normas fuimos a ganar el partido pero Brasil tuvo mérito en el último cuarto. Hicimos lo posible sin sobrecargarnos.

Moncho Monsalve expresó en la COPE tras el partido de Brasil: «España no ha salido a perder ante Brasil pero no ha jugado para ganar». ¿Está de acuerdo con eso?

No estoy de acuerdo. Todas las fórmulas muy escuetas no son explicativas del todo. Salimos a ganar sabiendo los recursos a gastar, para no tener problemas físicos. Si alguien cree que la motivación de los jugadores en los cuartos de final era igual que contra Brasil, no tiene idea de deporte ni de la vida. La motivación del ser humano tiene mecanismos activados por sí solos. Es igual que un equipo de la ACB que no juega igual en la cuarta jornada que al final de la Liga.

Reacción a tiempo

¿Contaba con la reacción de los jugadores en los cuartos de final? No es la primera vez que lo ha visto.

Existía la preocupación. La merma física refleja la facilidad con la que juegas. El equipo tradicionalmente si juega fácil, se siente muy bien. Si le cuesta más, le preocupa no jugar tan fácil al no estar acostumbrados a ello. Ahí salió la calidad humana y fuimos lógicos. Yo se lo comenté antes de los cuartos: ‘Ahora no estamos bien físicamente para dar el 100% de nuestro juego. Pero estamos aquí. ¿Qué hacemos? ¿Llorar o buscar otros recursos?’ El camino elegido fue defender y apretar más los dientes. Valoro esto porque los jugadores son artistas mayoritariamente y se pusieron el mono de trabajo.

¿La final fue perfecta? ¿Salió todo lo previsto?

Nunca sale todo lo previsto y por eso hay planes B y C. Es el deporte. No sale como en un ordenador y aparece el factor humano. El arranque de ellos iba a ser presionante durante el primer y el tercer cuarto. Sabíamos que iban a apretar. Tuvimos que variar el planteamiento en defensa y los quintetos. El plan era llegar a los últimos cinco minutos con una desventaja mínima. No quisimos regalarles confianza y estuvimos muy cerca. Lo que resolvió el partido fueron posesiones con canasta en los últimos segundos de LeBron, Paul y Bryant. No pudimos concederles un tiro peor pero su clase les hizo meterlo. Marc Gasol en un tiempo muerto me preguntó qué podía hacer él. Yo les respondí que nada más porque era un tiro casi en el segundo 24 y punteado. Utilizamos la 2-3, la 3-2, la individual con un quinteto pequeño, la caja más uno con Durant... En la primera parte nos entraron los tiros y luego tuvimos un equilibrio interior y exterior.

Pasadas varias horas del encuentro, ¿ cambiaría alguna defensa o planteamiento?

A nivel de planteamiento, no. A nivel de decisiones a posteriori, quizás alguna resultó no correcta. Las decisiones se toman a priori. No lleva a nada pensar lo que habría hecho sí... Tomamos muchos riesgos. La mayoría de las veces hubo aciertos y muchas de las decisiones de la primera fase se tomaron para poder competir mejor en la segunda.

El futuro abierto

Dijo usted algo así como que España era un Ferrari que eligió conducir. ¿Este Ferrari cómo está después de los JJ.OO. de cara al futuro?

La selección fue como un Ferrari que tuvo que hacer un rally. Fue uno de los más veloces y los americanos vieron nuestra matrícula durante minutos. Siempre fue un coche de gran clase y con recorrido. A cada coche hay que cambiarle alguna pieza, dejarle que descanse y que se refresque. Seguirá siendo muy competitivo. Pero hay que dar un sentido a la competitividad. Casi ganar a EE.UU. no es fácil todos los años.

¿Augura entonces un buen futuro para España?

Hay que ser realistas y dimensionar las expectativas desde dentro y no desde fuera. Sí auguro un buen futuro. Con más peso, varios jugadores darán más y vendrán más jugadores. Repito, hay que ser realista.

¿No hay marcado un plazo para anunciar su decisión sobre si renueva o no? En diciembre termina su contrato.

No hay ningún plazo. Justamente nos impusimos esto para no tomar una decisión. El agotamiento no es bueno para tomarla.

¿Es difícil compaginar el puesto de seleccionador con el de entrenador del Milán?

No es una cuestión únicamente profesional, sino también personal, privada y de espacios que necesito. Estar a tiempo partido con ambos cargos condiciona y por ejemplo, se pudieron ver en el podio a tres entrenadores que llegaron lejos con sus equipos en la temporada.

¿Nota usted que la FEB quiere que continúe?

Esa pregunta habrá que hacérsela al presidente que hará una valoración de lo hecho. Él me manifestó su aprecio y voluntad de que siga.

¿Y el Milán qué tal va? ¿Objetivos ambiciosos?

He estado un poco desconectado de ese mundo, pero va bien. El equipo debe dar un paso adelante en Italia. En Oriente Próximo están haciendo unos equipazos de otra dimensión. A nivel nacional el reto es llegar a las finales y subir el último peldaño, pero será duro. Siena aún seguirá siendo muy difícil de ganar. Hay material para que el Milán reenamore. En la temporada pasada mejoramos los resultados anteriores y captamos el cariño de la afición. Hay que conseguir que en la ciudad el baloncesto sea una opción divertida.

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