RED EXPERIENCIAS FEB

LOQUILLO: "El baloncesto me enseñó a respetarme a mí mismo"

Loquillo durante la entrevista (Foto: MARCA)

07/03/2012


El diario Marca entrevista al músico José María Sanz Beltrán, alias Loquillo, que hace balance de su trayectoria y su vida. Entre las pasiones del cantante destaca la del baloncesto, deporte que jugó un papel fundamental en su vida


MARCA

A José María sus compañeros del colegio Alpe de Barcelona le llamaban 'Pájaro' porque llevaba una 'chupa' de cuero con el bordado de 'El Pájaro Loco' ('Woody Woodpecker'). Se la había comprado a un 'marine' americano. José María jugaba al baloncesto. Tenía 17 años, medía 1,88 y era el base del equipo. Un equipo en el que estaban algunos de los que luego serían muy grandes.

PREGUNTA. En un Campeonato de España de escolares se produjo el cambio de 'Pájaro' a 'Loquillo'. Epi tuvo la culpa. ¿Cómo fue el bautizo?

RESPUESTA. Salté para coger un pase de Epi, pero me lanzó la pelota a tal velocidad que acabé empotrado en la valla de protección. Se acercó y me dijo: "Ya no eres el pájaro loco", ahora pareces un loquillo". Y lo que decía Epi iba a misa. Me empezaron a llamar así y lo que parecía casi una humillación se ha convertido en una marca.

P. La marca de un artista del rock de mucha altura.

R. A mí el baloncesto me enseñó a respetarme a mí mismo. Si no hubiera tenido esa cultura, siendo un chico de barrio conflictivo, posiblemente hubiera acabado en otra situación. Entre otras cosas aprendí cómo funciona un grupo, a saber en qué lugar juega cada uno, algo que luego he trasladado a mi profesión.

El basket ha sido determinante para mí. Con 15 años yo llegué muy fuerte de la Operación Altura. Era un tipo que apuntaba maneras, ¡y muy serias! Con 1,88 me colgaba del aro con las dos manos y ¡jugaba de base! Lo pienso y no sé cómo lo hacía. Tenía un tiro de la hostia, era potente... Luego el aprendizaje con Aíto, que fue mi entrenador en el Cotonificio. Aíto creía en mí, me machacaba.

Durante esos dos años vivía en La Verneda y tenía que ir hasta Badalona a entrenarme. A veces no funcionaba el bus nocturno y tenía que coger un taxi ¡y mi padre me quería matar porque costaba una pasta!

Me ofrecieron ir al Mataró para foguearme en Segunda, pero yo ya había montado mi primera banda de rock, iba con chupas de cuero, un día aparecí con los ojos pintados y no lo entendieron. Me dijeron: "Por ahí se sale".

P. Y salió.

R. Había entrado la música en mi vida. Jugaba al basket porque me gustaba, pero también me gustaban las chicas y el rock and roll. ¡Qué le vas a hacer! En COU fui 56 días a clase, el resto lo pasé en los billares, pero es fantástico: aprobé todo. Pon unos billares debajo de un colegio… [se ríe]. Ahí aprendí de la vida.

P. Abandonó el partido, pero no el baloncesto.

R. Tengo vinculación absoluta con el baloncesto, estoy en deuda con él, y soy fan de los Boston Celtics. Ahora estoy esperando con cierta ironía si finalmente Pau Gasol va los Celtics, porque entonces quiero ver la cara de todos mis amigos que son de los Lakers. ¿Entiendes? [Sonríe]. Si eso ocurre, va a ser fabuloso.

P. Devoto de Larry Bird.

R. Al principio me fijé en él por el rollo del nombre, ya que Bird es pájaro en inglés. Pensé: '¿Pero este tipo me está pillando el nombre?'. Pero más allá de esa coincidencia, me gustaba por su orgullo, su espíritu de sacrificio y su actitud.

P. ¿Trasnocha para ver los partidos de la NBA?

R. El mejor baloncesto que existe se ve en Europa, eso lo tengo claro. La NBA es un ejercicio de músculo, noto a faltar la inteligencia, a ese base que entra driblando hasta canasta. ¿Quién puede entrar ahí? ¡Nadie! La pintura está llena de tíos enormes que no dejan sitio. Van a tener que poner la canasta más alta. Es pura fuerza. Los jugadores europeos que van allí son los que están aportando el dinamismo.

P. ¿A quiénes sigue?

R. Rabaseda es el futuro, Sergio Llull es la bomba y Sergio Rodríguez es el gran base de toda la vida. Luego está Rudy, que es un portento en la NBA. Y como yo me fijo en los detalles, lo de salir para hacer los mates con la camiseta de Fernando Martín le hace todavía más grande.

Y me tiene el corazón robado esa generación que hizo posible todo, este baloncesto de ahora. Me tienen el corazón robado esos pioneros con los que tuve la suerte de coincidir y a los que les dediqué la canción Memoria de jóvenes airados.

P. ¿Cuál es la música del baloncesto?

R. En Estados Unidos lo han vinculado con el rap, por la mayoría afroamericana, y nos lo intentan colocar, pero ¡el baloncesto es rock and roll!

P. Y ahí juega usted. ¿Se siente orgulloso de su carrera?

R. [Sonríe] Sí. Me lo he hecho porque nadie daba un duro por mí y yo iba haciendo, aprendiendo. He tenido la suerte de vivir las cosas a mi edad. Siempre he tenido muy claro que dependía de mí, pero tenía que pasar por todo aquello por lo que hay que pasar.

Ha habido etapas de vida disoluta [se detiene] y no te fíes nunca de los que te dicen que ellos no, que son muy sanos, mienten más que hablan. ¡Por supuesto que hay que bordear los límites! Escribes sobre sensaciones y experiencias, entonces tienes que vivirlas. Cuando tienes que transmitir esos guiones te tienen que resultar cercanos, de lo contrario eres un gran mentiroso. Mi público no me perdonaría que mintiera.

P. ¿Y en qué punto está?

R. Quizás pueda ser el pionero del rock adulto en España, canto temática de gente adulta. Ya no estamos hablando de besar a una chica en el portal. Aquí no lo hemos entendido, se asocia el rock al periodo adolescente, y no. La gente cuya cultura es el rock tiene que notar el paso de los años, no puedes estar contándoles siempre que vas en un Cadillac.

Debe de ser aburridísimo ser uno de esos artistas del pop español que cada año hacen el mismo disco, sí, facturan cada año y meten gente en cada concierto, pero no hay riesgo, no hay emoción.Tu propia historia no puede ser una carga, tu vida es distinta y no hay nada más patético que querer aparentar 25 años cuando tienes 50.

P. ¿51?

R. Sí, es decir, estoy en el año 1 de mi segunda edad [ríe]. Un jugador de baloncesto a los 40 años está retirado, en mi profesión es cuando se empiezan a hacer las cosas, es cuando estás más cerca de encontrar tu sitio. Mira, mi primer disco en solitario, cuando me separé de Los Trogloditas, fue a los 45 años. Muchos dirán: "¿A los 45?". Pues sí, es una edad como otra cualquiera. Empiezas de cero.

P. ¿Y sus seguidores le siguen el ritmo?

R. Reconozco que a mi público le pongo en unos bretes de cojones, con más o menos acierto. He vivido el desfase del rock antes de los 30, después la búsqueda, a partir del año 2000 empieza arrancar el personaje. Si mañana tengo que hacer un disco de jazz, lo haré, y puedo estar en un teatro o en un estadio. ¡Cuidadito! Sé cuál es el registro en cada momento, he aprendido los espacios, si debo contenerme o no. Pero hay que moverse, romper.

Sin ir más lejos, he pasado de hacer un disco dedicado a la Memoria Histórica a cantar a un poeta vivo supuestamente vinculado a un mundo conservador y hacer una gira en teatros con Su nombre era el de todas las mujeres.

P. Canta poemas de Luis Alberto de Cuenca. ¿Qué tal es eso de cantarle a la cara sus propios poemas?

R. Fue fácil porque a Luis Alberto le conocí hace años y fui sabiendo que compartimos el amor por el cine en blanco y negro, los cómics, las chicas fantásticas y por un tipo de vida, digamos, crepuscular [carcajadas]. Somos personajes de fin de siglo.

P. O sea, es usted un clásico.

R. A mí me gustaría vivir en Casablanca, pero en la película, ¿eh? Soy un romántico nostálgico. Mi héroe particular es Cyrano.

Me gustan los personajes que rompen moldes, los disidentes.

Por ejemplo, en España hay dos políticos a los que la memoria no les hace justicia y que fueron importantísimos para llegar a la democracia: Dionisio Ridruejo y Claudin. Cada uno desde un lado ideológico distinto persiguieron lo mismo. Ésa es la gente que me interesa.

P. Vuelvo a Luis Alberto de Cuenca. ¿No tenía usted un muy mal recuerdo de él?

R. Desde luego. Haciendo la mili en Cartagena, cada mañana a las siete en punto nos despertaban con un fogonazo de luz rollo Gulag y por los altavoces se oía la canción Hola mi amor, yo soy tu lobo, que cantaba Javier Gurruchaga y que Luis Alberto escribió. Pero no te lo pierdas, el productor de aquel éxito era Jaime Stinus, precisamente mi productor ahora en este disco de poemas de Luis Alberto. Yo odiaba aquella canción: "Ho-la-mi-a-mor…". Pensaba "el día que encuentre a estos dos tipos me van a oír".

P. Y a fe que lo han hecho.

R. Yo creo que en la vida hay círculos, que no hay casualidades. Yo escribí el libro El chico de la bomba, que era la vida de mi padre, pero la historia no me la contó él sino mi vecino, que era escritor y la conocía porque en el año 36 aquel aprendiz de escritor fue también vecino de mi padre.

P. ¿Su padre le vio cantar?

R. Me vio triunfar y eso fue muy importante. Lo que lamento es que no llegara a conocer a su nieto. Mi padre era un héroe para mí, alguien muy grande que luchó por sus ideas. Eso me hizo ver la vida de forma distinta, te da unos valores.

P. ¿Qué cree que dirá su hijo de usted?

R. Debe divertirse conmigo. Tengo unos amigos muy raros y él ve arte a su alrededor. Ve un mundo diferente al que le explican en el cole. Él también juega al baloncesto, tiene 13 años y mide 1,75. Es muy pronto para predecir cómo le irá.

P. ¿Cómo diría que le ha ido a Loquillo?

R. En la música, como en el mundo del deporte, hay figuras mediáticas enormes. Yo he estado en la frontera. No he jugado la Champions League, pero he ganado alguna Recopa [ríe]. Aspiro y sigo aspirando a la Liga de Campeones.

P. A esta gira de teatros le quedan dos asaltos, ¿luego qué?

R. Falta Valladolid y Zaragoza y después volveré a mi situación de persona humana. Levantarme a las siete, acompañar a mi hijo al colegio, ir a correr, al gimnasio, ver la primavera... [sonríe pícaramente]. A eso le doy exactamente un mes porque enseguida empezaré a dar por… Ya estoy con las nuevas canciones que voy a hacer con Sabino Méndez, otra vez juntos después de 24 años, tiene tela. Tendré que hacer el tránsito del personaje intimista del teatro al caballo desbocado. Un cambio de registro, pero con más sabiduría.

P. ¿Y a por la Champions?

R. Iremos a por la Champions porque estoy muy cerca de tener el mejor equipo de toda mi vida.

En cumplimiento de la Directiva 2009/136/EC se informa que el presente sitio web utiliza cookies propias y de terceros para la presentación de los servicios adecuados a sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. En caso de que deshabilite el uso de cookies en este sitio web, no podrá acceder a todos los apartados del mismo. Si continua utilizando el sitio web sin deshabilitar el uso de cookies, entendemos que presta su consentimiento para el uso de las cookies utilizadas y definidas en este sitio web. Para deshabilitar el uso de cookies en esta página y/o obtener información completa del tipo y finalidades de las cookies utilizadas consulte el siguiente Aviso legal
Desarrollo: (c) Federación Española de Baloncesto, 2007-2009
Contacto: clubdelentrenador@feb.es