RED EXPERIENCIAS FEB

Mantener la excelencia

13/08/2012


Para seguir aspirando a ser los mejores entre los mejores no bastará con formar buenos o grandes jugadores. Necesitaremos superestrellas, jugadores diferenciales.


MIGUEL PANADÉS

Todavía bajo los efectos de la memorable exhibición de baloncesto protagonizada por las selecciones de España y Estados Unidos reflexiono sobre algunos de los debates en los Masters de Zaragoza y concretamente en un aspecto clave que llama la atención de las estrellas americanas: son más rápidos en la velocidad de ejecución en cualquier tipo de amenaza con el balón. Esa capacidad les permite ganar la primera ventaja desde la cual entra en juego el aspecto clave en el que nosotros somos tan buenos o mejores que ellos y que incluso nos permite, de momento, competir: la toma de decisiones. Pero más allá de la excelencia del presente, me permito viajar hacia el futuro y preguntarme sobre qué necesitamos para seguir aspirando a esa excelencia.

La cuestión que me planteo viendo no sólo la competición de baloncesto sino en general el resto de deportes que han expuesto los Juegos Olímpicos de Londres en su máximo nivel es si, aceptando la individualización técnico-física en la formación de grandes talentos, es posible llevarla a cabo dentro de la dinámica convencional del trabajo en un club o es necesario incorporar un proyecto específico mucho más complejo, más denso en tiempo de trabajo y en medios creando unas condiciones enfocadas a la mejora integral individual de cada uno de los deportistas.

El trabajo físico específico integrado en la formación del jugador de baloncesto, adecuado a la característica de cada uno de ellos, se convierte en un contenido fundamental para, en unos casos, nivelar esa característica natural que tiene la raza negra y que hoy por hoy los hace más explosivos y en todos, para mejorar esa capacidad técnica imprescindible en el baloncesto del presente y del futuro.
Cada década que pasa el baloncesto es más veloz, no tanto en correr la pista que también, pero sí en la velocidad de ejecución de todas las acciones con y sin balón y a la vez más exigente en la precisión. Velocidad y precisión y, además, lectura de juego y a la vez de todas esas habilidades adquiridas, educación deportiva, mentalidad ganadora, formación personal adecuada. ¿Se puede proponer una formación integral de esta exigencia desde un proyecto colectivo?
Nunca dejarán de salir talentos porque son muchos los que se inician, porque el trabajo en los clubes es generalmente bueno y porque los entrenadores están bien formados. ¿Pero será suficiente para que sigan saliendo jugadores que alcancen la excelencia? ¿Necesitamos algo más para seguir produciendo, no sólo buenos o grandes jugadores, sino superestrellas?

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