RED EXPERIENCIAS FEB

José Luis Sáez - Hasta que suena la bocina

Final Copa Europa Estambul 96 Manel Comas PG

18/06/2013


El Presidente de la Federación Española de Baloncesto dedica su columna de Marca en el día de hoy a uno de los entrenadores que han marcado un antes y un después en nuestro baloncesto.


La noticia de la muerte de Manel nos dejó ayer a todos consternados y en estado de shock porque el baloncesto es en efecto una familia y la pérdida de uno de los nuestros es siempre irreparable. Y también porque le habíamos querido creer —como le creían sus equipos, hasta la última décima de segundo— cuando nos dijo que este partido también lo iba a ganar, porque ‘El Sheriff’ siempre puede con los malos.

La historia de nuestro baloncesto es la que han pulido a lo largo de los tiempos personas como Manel, entregadas a todos los proyectos con una vehemencia insuperable. En Manel el baloncesto era pura pasión, un verdadero estilo de vida. Pocos como él lo han vivido y lo han sabido transmitir de forma tan intensa, en sus cientos de partidos desde un banquillo, en una simple charla de café o, más recientemente, micrófono en mano por televisión: a sus jugadores, a los demás entrenadores, a los árbitros, a los directivos y a los aficionados. A todos.

Por eso de Manel no sólo nos va a quedar el recuerdo de un personaje difícilmente repetible, sino también, y sobre todo, el mejor legado: ese espíritu con el que dedicó prácticamente todo su tiempo al baloncesto y a creer y hacer creer que todas las victorias son posibles hasta la bocina.

Ayer le sonó la suya, ya sin tiempos muertos por pedir. Su espíritu, su personalidad y su incondicional amor por el baloncesto serán siempre un ejemplo. Descansa en paz, amigo.



Jordi Villacampa - Manel hacía que te lo creyeras (Mundo Deportivo)

Sé que nunca estamos preparados para este tipo de noticias, aunque anteriormente el tiempo nos avise de lo que puede pasar. La enfermedad que le tocó padecer y que con una nota de prensa dio a conocer al mundo, no tenía buena pinta. Después de un año y medio de lucha, el cáncer se ha llevado a Manel, el bicho como él le llamaba, ha sido su última lucha. Manel ha sido para el basket un visionario, un hombre que ha dejado huella donde ha estado y ha estado en muchos sitios, doce equipos entre Liga Nacional y ACB. Junto a Aíto es el entrenador que más victorias ostenta. Mi relación con él se remonta al año 1979, cuando lo veiá entrenar en el antiguo pabellón de la Plana al equipo de la Penya Margall, yo era juvenil. Su estampa menuda, su melena rubia, y su bigote, escondían una personalidad muy marcada, su voz retumbaba, allí todos iban firmes y pensaba yo, ya tendré tiempo de hacerme grande. Lo conocería más tarde en el año 1980, allí supe que me había hecho grande. Tenía 16 años, Manel confió en mí, en un jugador verde, inmaduro y sin experiencia, cuando en el Club no contaban conmigo él no solo lo hizo, sino que ese año me hizo debutar en la Liga Nacional (no existía la ACB) y en competición europea. Casi al final de la temporada, el día de Sant Josep de 1981, jugábamos la final de la copa Korac contra el Carrera de Venecia, a falta de un minuto y medio perdíamos de de 11, "Pit i collons, hasta el final, se puede ganar", y te lo explica Manel y te lo crees y ganas y eres el primer equipo catalán que gana una competición europea. Nos volvimos a reencontrar yo ya como presidente y él como entrenador y si algo con el tiempo era cierto, es que Manel era bueno, pero reflotando equipos era el mejor, es como aquél que reflota empresas que no funcionan, lo que otros eran incapaces a media temporada él sí, su discurso, su manera de convencer, su manera de que te lo creyeras hacían que muchos equipos salvaron objetivos ya desahuciados. Se nos va un grande, se nos va el Sheriff, el del horario Michelin, allí donde estés, Manel, te encontraremos a faltar, porque gente como tú vale la pena.



Aíto García Reneses - Un gran motivador (El País)

Era un año mayor, pero él quiso ser mi ayudante. Y lo fue,. Era en 1976. Entrenaba al Bàsquet Badalona, en Primera B, y yo al Cotonificio que por entonces no se llamaba así, sino Círculo Católico. Nuestros equipos se entrenaban y jugaban en el viejo campo de La Plana. Él veía nuestros entrenamientos y yo los suyos. Ya era muy buen entrenador y un gran motivador.

Él sabía cómo era yo y yo sabía cómo era él. Enseguida congeniamos. Estábamos muy bien compenetrados. Nos compenetrábamos. Yo era más serio y callado; él era muy extrovertido y comunicativo. Fichó con nosotros por un pastón; vamos, que de hecho le costaba dinero entrenar. Dedicaba un montón de horas a su pasión. Además de ser mi ayudante en el primer equipo dirigía al equipo júnior. Tenía una ilusión tremenda. Cómo único pago -y para el Circol eso ya suponía un gran esfuerzo-, le invitaron a un viaje al campeonato europeo júnior. Al año siguiente se fue al Mollet, en Primera, y después al Joventut, con el que ganó la Copa Korac.

Me sucedió en el Barça y no tuvo la suerte que merecía. Cometió el error de creer lo que todo el mundo decía, que era muy fácil entrenar al Barça. Cuando se dio cuenta, ya no pudo rectificar la trayectoria. Años más tarde, fui yo quién le sustituyó en el Joventut y no le gustó ni un pelo. Pero eran cosas de la vida. Nos teníamos mucha confianza. Recuerdo en una Copa del Rey, había tertulia en el hotel y yo regresaba de un paseo, me acercaba y decía: "Vamos Manel, deja hablar a los demás un poquito". No podía contener sus ganas de contar cosas, pero se tomaba bien el comentario.

En el Bàsquet Badalona tenía tenía un americano muy bueno que se llamaba McAndrews. El equiop jugaba en torno a él, con un espíritu tremendo. Más tarde evolucionó en función de los jugadores con los que podía contar. Le gustaba montar sus sistemas contando con jugadores muy altos, desde el base hasta el pívot. Creía en ello y logró resultados buenos.

Nos enfrentamos muchas veces. En un partido en el Palau, cuando yo dirigía al Barcelona, se quejó de la jugada final. Montó la marimorena en la rueda de prensa. Cuando llegué yo dije que no había que hacerle mucho caso porque era el protestador oficial de la ACB. En la vuelta, en la cancha del Baskonia, donde ya solía ser recibido con bastante entusiasmo, la cosa estaba todavía mucho peor. El había calentado el ambiente recordando mis declaraciones y añadiéndole algo de salsa. Al empezar el calentamiento, entré en la pista y la pitada fue tremenda. La atravesé pausadamente, fui a estrecharle la mano y le dije: "Hola Manel, estoy contento porque has conseguido que me reciban como en casa". Nos echamos los dos a reír. Por encima de todo está la amistad.

Después de esa larga trayectoria como entrenador y como persona sólo cabe lamentar que esa enfermedad haya cortado su vida.



Mario Pesquera - Nacido para entrenar (El Mundo)

Pura pasión. Conocí a Manel Comas en una fase de ascenso en 1977. Él estaba en el Basket Badalona y yo en el Universitario de Valladolid. Desde entonces, mantuvimos una buena amistad. Este deporte ha sido un estilo de vida para alguien como él, que siempre quiso ser entrenador de baloncesto, que vivía esta pasión. Y eso que empezó en un momento muy difícil. Era un amigo con quien compartí muchas anécdotas, muchos viajes por Europa. En aquellos días nos juntábamos muchos españoles, como Aíto García Reneses o Pepe Laso y compartíamos tertulias y vivencias. Y en la pista, imperaba la profesionalidad.

Una forma de vida. Ahora hay muchos entrenadores de baloncesto, pero por aquel entonces había que tomar decisiones. Para hacerse una idea, él era químico, pero el baloncesto era su forma de vida y se decantó por ella. Pudo haber vivido de una fábrica que tenía su padre, aunque decidió dedicarse al baloncesto. Le gustaba. De hecho, iba a cualquier campeonato, incluso participando como comentarista. Con los años, se ha convertido en historia de nuestro deporte. De eso estoy seguro. Para mí es de los grandes, de los más importantes. No en vano, tenía una personalidad propia, aportó conceptos, su forma de juego, sus movimientos, su manera de entrenar, de dirigir, su carisma... Y siempre era divertido. Es de esos entrenadores que habrá que recordar. De hecho, será recordado. Ganó algunos títulos, pero demostró esa pasión que le hizo incluso recalar en equipos en los que tenía que sufrir y comenzar de nuevo. Sin embargo, siempre entrenaba, que era aquello que le agradaba durante una carrera larga en la que disfrutó de momentos de triunfo y otros en los que hubo menos. Todo con tal de no quedarse en casa.

Su especial carisma. No puedo quedarme con algo exacto de él, de su forma de ser, pero puedo decir que fue prolífico y que su carisma y personalidad hacían que nunca pasara desapercibido, ni en la vida personal ni en la profesional. Él era distinto al resto, nació para entrenar. Siempre pensé que él quería triunfar y la verdad es que lo consiguió, de eso no hay ninguna duda. Desde que nos conocimos en aquella fase de ascenso en los 70 y nos hicimos muy buenos amigos, pasamos una vida juntos, entrenamos en la élite y, con el paso de los años, descubrí que, tal y como se intuía, iba a conseguir todo aquello que se propuso en un inicio. Eso se debía a que sabía enseñar y quería compartir sus conocimientos. Eso también le hacía único.

Historia y recuerdo. Manel fue de los primeros en destacar en nuestro baloncesto. De hecho, se inició en una época donde todo empezaba a crecer en este deporte. Ahora mismo vivimos una etapa muy buena, pero antes tuvimos que venir de aquellos días. Por eso me gustaría que la gente le recordara como una figura importante para nuestro baloncesto. Porque Manel Comas es historia de este deporte y merece ocupar un hueco entre los más grandes.



Andrés Jiménez - Apasionado, duro locuaz (elPeriódico)

Recuerdo perfectamente el debut de Manel Comas como ayudante de Aíto en el mítico Cotonificio de Badalona porque casi coincidió con mi propio debut. Sucedió en uno de los primeros partidos de esa Liga de finales de los 70. Manel, sentado junto a Aíto en el banquillo, no paraba de hablar. Es más, poco a poco se fue animando y comenzó a gritar jugadas, a dar ánimos e incluso a proferir alguna que otra bronca a los jugadores que estaban en la pista. En esas Aíto pide un tiempo muerto y Manel, que ya iba algo embalado, sigue dando instrucciones sin parar. «Tú corta aquí, tú bloquea allí, tú pasa dentro...» y Aíto callado. Pero hacia la mitad del tiempo muerto Aíto mira a Manel, le hace un gesto de silencio con el dedo y le dice: «Oye, tú, aquí no se radian los partidos». Y a partir de ese momento el bueno de Manel ya no volvió a abrir la boca en todo el encuentro.

Y es que del sheriff hay para escribir un libro de anécdotas de veintipico volúmenes. Su apodo le viene porque en la Penya, su primer equipo grande como entrenador, ya puso firme a toda la plantilla nada más llegar. Eso sí, consiguió ganar la Korac.

Pasado el tiempo, y por esas casualidades de la vida, coincidí de nuevo con él en mi última etapa como jugador. Manel fichó por el Barça para sustituir precisamente a su mentor, Aíto. Sin embargo, en esa ocasión la suerte no estuvo demasiado de su lado. Ni a Djordjevic, Mustaf, Nicola ni a un servidor se nos olvidará nunca el famoso horario Michelin, que consistía en que si perdías un partido, la siguiente semana como castigo te pasabas ocho horas al día entrenando como un poseso. Es decir, las mismas que trabajaba un empleado de la famosa casa de neumáticos. Y es que, pasado el tiempo tiene hasta su gracia porque así era Manel, un gran apasionado del básquet, impulsivo, con reputación de duro y algo locuaz en algunos momentos, pero con una personalidad siempre divertida. Sin duda, otro símbolo de la historia de nuestro deporte.

En cumplimiento de la Directiva 2009/136/EC se informa que el presente sitio web utiliza cookies propias y de terceros para la presentación de los servicios adecuados a sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. En caso de que deshabilite el uso de cookies en este sitio web, no podrá acceder a todos los apartados del mismo. Si continua utilizando el sitio web sin deshabilitar el uso de cookies, entendemos que presta su consentimiento para el uso de las cookies utilizadas y definidas en este sitio web. Para deshabilitar el uso de cookies en esta página y/o obtener información completa del tipo y finalidades de las cookies utilizadas consulte el siguiente Aviso legal
Desarrollo: (c) Federación Española de Baloncesto, 2007-2009
Contacto: clubdelentrenador@feb.es