RED EXPERIENCIAS FEB

FORMACIÓN
A propósito de los Juniors...

01/06/2011


Gigantes del Basket publica un interesante análisis de Miguel Panadés sobre el campeonato de España Junior y profundiza sobre diferentes aspectos que afectan directamente a la formación de nuestros jugadores.


El Barcelona se proclamó merecidamente campeón de España en categoría junior en unos campeonatos que abren diferentes cuestiones sobre la formación de nuestras jóvenes promesas. Existe una preocupación general sobre la falta de pivots nacionales. Difícil solución cuando en esos campeonatos se contaron hasta 26 pivots extranjeros.

Josep Pérez (Barcelona) y Albert Homs (Penya), junto a Lluis Costa (Barcelona) tienen calidad excepcional en la posición de “uno” – Pérez juega mayoritariamente de escolta pero tiene calidad para hacerlo en las dos posiciones-. Javi Marín como base en el CAI y Brizeula, escolta en el EASO, un equipo que también cuenta con el prometedor Motos, tienen un futuro indiscutible. Alejandro Abrines (Unicaja) y Dani Díez (Real Madrid) son dos “treses” con muchísima proyección si se invierten minutos en ellos. Erickson – sueco en Manresa – es un anotador fabuloso. Pido disculpas por los que me deje, que seguro los hay. Si todos los mencionados no están jugando en ACB en dos años o tres años, es que no hacemos bien las cosas. ¿Cómo no van a jugar si son los mejores de su generación y tienen además las cualidades físicas para hacerlo?

Y las respuestas tendrán mil gustos y los análisis alimentarán, seguro, un debate que siempre ha acompañado a nuestro baloncesto. Pero una cosa parece muy clara y es que en esa cita anual que es el Campeonato de España junior se concentran los mejores jugadores de esas generaciones y por lo tanto los que dentro de unos años tienen que pasar a otras páginas de esta revista y protagonizar los titulares de la sección ACB. Porque si no es así y teniendo en cuenta que en esos campeonatos compiten para ganar equipos juniors de clubes ACB uno no acaba de encontrar el sentido a tan exclusivo trabajo de cantera por parte de los grandes en perjuicio, muchas veces, de los clubes modestos. Si no llegan o si llegan excepcionalmente quizás valdría la pena hacérselo mirar después de pasarse tantas horas, tantos meses, incluso años con ellos y disponiendo de tantos medios como disponen los grandes clubes.

Ganar está muy bien y la consecución de medallas permite a muchos técnicos y sus respectivos jefes sobrevivir en sus clubes e incluso justificar su labor. Pero no se yo si el éxito radica en una medalla o en conseguir que alguno de esos chavales que pasan años formándose en ese club ACB, algunos de ellos llegados incluso desde muy lejos, acabe llegando al senior y acabe haciendo que toda la inversión de tiempo y dinero focalizada sobre él obtenga una compensación.

Por eso lo más inquietante en Porriño – sede del campeonato - no era tanto ver quien ganaba – lo hizo el Barcelona, meritoriamente, en un campeonato intenso, igualado y emocionante al máximo – sino descubrir si esos jugadores, muchos de ellos de élite de nuestro baloncesto de formación desde infantiles, seguían cumpliendo sus etapas de evolución deportiva creciendo técnica y tácticamente. Si estos chicos que prometían ser estrellas en el futuro realmente iban por el camino de conseguirlo. Porque al final, el baloncesto español vive de los nombres propios y el baloncesto de los clubes también debería vivir en parte de esos jugadores a los que se empeñan en captar cuando son unos niños arrebatándolos en muchos casos a otros clubes más modestos. Porque me niego a creer que el objetivo fundamental en formación del Barcelona, Real Madrid, Unicaja o Joventut sea conseguir ganar el campeonato de España junior por encima de conseguir que alguno de sus jugadores llegue al senior. No va reñido, lo sé. Formar y competir es un binomio que debe convivir por encima de todo pero, teniendo en cuenta que sólo gana uno, la cuestión es: ¿Se forma adecuadamente? ¿Progresan estos jóvenes talentos en el entorno y condiciones adecuados? Y si la respuesta es afirmativa, ¿Por qué llegan tan pocos, salvo en el Joventut, a los primeros equipos de sus clubes?


PIVOT, ESA ESPECIE EN EXTINCIÓN
Por lo que se ve Hernangómez será uno de los pivots nacionales con proyección ACB de esta generación. Su compañero de equipo Julen Olaizola puede ser el otro porque ninguno de los especialistas con los que he hablado me ha sabido dar nuevos apellidos prometedores al más ato nivel. ¡Qué difícil es formarse primero y sobrevivir después en el baloncesto español para los hombres altos! En formación encuentran todas las dificultades porque para invertir en ellos hace falta mucho trabajo, mucha paciencia y poca ambición de conseguir resultados inmediatos. No entienden muchos entrenadores – y sus directores deportivos - que la evolución de “un alto” es más lenta que la de “un pequeño”, que necesita un trabajo específico, que la potencia física la adquirirá cuando le toque y mientras tanto deberá ir mejorando otros aspectos técnicos y coordinativos. Es más fácil importar o con ello obtener un resultado inmediato que invertir tiempo y dedicación en talentos locales.

Que no desfallezcan los pivots jóvenes y que insistan en esas mejoras físicas y técnicas que les permitan superar todas las dificultades y más. Y los entrenadores, que no manden al perímetro indiscriminadamente a chicos altos por el simple hecho de que no medirán 2,10. Que les enseñen a dominar el oficio de pivots como tantos y tantos jugadores de altísimo nivel que mueven con eficacia sus apenas 2,05. Y sus directores deportivos, que eviten ir a buscar fuera soluciones inmediatas para competir bien en un campeonato cadete o junior aprovechándose de una momentánea y pasajera superioridad física de esos chavales. Si las prisas en baloncesto profesional son siempre contraproducentes, en formación son, definitivamente, ridículas.

Ver jugadores extranjeros en cadetes y en juniors, 42 en este campeonato junior repartidos entre 17 equipos y 26 de ellos jugadores interiores, es del todo respetable e incluso si se quiere hasta bonito – vivimos en un país de fronteras abiertas – siempre y cuando a estos chicos se les sigua viendo en el futuro en el equipo senior de ese club o den el salto a otro y sigan disfrutando del baloncesto élite. Porque de lo contrario y si el error en la apuesta es persistente – lo está siendo hasta la fecha - uno sigue sin encontrarle el verdadero sentido a, por una parte tal inversión destinada a un solo jugador y por otra, y todavía más grave, las expectativas frustradas que reciben esos jóvenes y sus familias. Porque para cambiar de residencia, ya sea de país o incluso de ciudad dentro de España, a un chico de 12 o 13 años hay que estar muy seguro de lo que se le propone. Porque si al final, como casi siempre, la expectativas no se cumplen, el perjuicio que se hace a ese joven, deportiva y personalmente, es importante.

En los últimos años, de los cientos de jugadores no nacidos en España que vinieron antes o en edad cadete a formarse a nuestro país apenas una decena consiguieron llegar a jugar de manera regular a máximo nivel. De ellos y como jugadores interiores contamos con los dedos de una mano los que han conseguido destacar en sus clubes de origen. El único jugador interior procedente del continente africano que hoy juega en la ACB y que llegó a España siendo un niño es Mamabou Samb. Esta temporada ha jugado en el Granada. En Porriño, de los 26 jugadores interiores juniors extranjeros, 17 eran del continente africano. Ojala, por el bien de todos estos muchachos y sus respectivas familias, los porcentajes de éxito de esta nueva generación mejore las anteriores.


DESTACAR O SER “UNO MÁS”

Escribo del Campeonato de España Junior y hay que destacar a Fuenlabrada por haber sido capaz de colarse entre “los grandes”, al igual que el EASO, club que demuestra la importancia de trabajar la base manteniendo ciertos valores del pasado relativos a la identificación con tu club, con una manera hacer las cosas. Los jugadores que han destacado en esos clubes han tenido que ejercer de referentes, han tenido que finalizar muchas más acciones de las que hubieran dispuesto formando parte de una amplia plantilla de un junior “grande”. Y ahí entraríamos en el siguiente debate sobre la conveniencia de que esos jugadores que destacan en infantiles sigan destacado en sus clubes, sigan metiendo 30 puntos, o pasen a ser “uno más” de clubes repletos de jugadores talentosos. ¿Progresarán más destacando o siendo “uno más”?

Para nuestro seleccionador Junior Luis Guil estamos “ante una generación con una gran suma de jugadores exteriores de buen nivel físico y técnico. Nos costará competir en selección por la falta de hombres altos y deberemos recurrir a otras virtudes...” Perfecto: Si realmente estamos ante una generación de buenos jugadores exteriores… ¡queremos verlos pronto en los clubes ACB! Porque si no es así, o nos estamos cargando una generación o es que quizás no son tan buenos. Y en ambos casos, lo siento, los responsables son los que dirigen deportivamente a los clubes tanto por si en esos clubes se forma o no adecuadamente o por si en esos clubes se dan, o no, las oportunidades necesarias a los nuevos talentos.

Miguel Panadés






“En los últimos años, de los cientos de jugadores no nacidos en España que vinieron antes o en edad cadete a formarse a nuestro país apenas una decena consiguieron llegar a jugar de manera regular a máximo nivel”

“Si realmente estamos ante una generación de buenos jugadores exteriores, ¡queremos verlos pronto en los clubes ACB! Porque si no es así, o nos estamos cargando una nueva generación o es que quizás no son tan buenos. Y en ambos casos serían responsables aquellos que dirigen deportivamente a los clubes tanto por si en esos clubes se forma o no adecuadamente o por si se dan o no las oportunidades necesarias a los nuevos talentos”






Equilibrio y buen juego
Las sensaciones de Luis Guil
Campeonato de entrenadores... de momento
Preguntas del Futuro
Experiencia altamente positiva
Mejora individual para que crezca el colectivo

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