RED EXPERIENCIAS FEB

El regalo envenenado

Luis Guil, con la U18M hace unos años (Foto: FEB)

01/02/2012


Luis Guil ha pasado de ser el entrenador con más victorías consecutivas – entre Adecco Oro y selección U18 – a ser destituido en Murcia por malos resultados. Esa es la cruda realidad de muchos entrenadores a los cuales el ascenso se les convierte en un “regalo envenenado!


MIGUEL PANADÉS

Entre mi memoria y mis amigos del twiter encontramos varios ejemplos en los últimos años fijándonos sólo en el paso máximo de Adecco Oro a Liga Endesa (antes LEB a ACB). El caso de Luis Guil se repitió anteriormente en Murcia con Felipe Coello y Moncho Fernández. Curro Segura lo sufrió dos veces en sus carnes en las respectivas experiencias en Menorca y Zaragoza. Quintana resistió un poco más en Alicante pero también supo lo que es pasar de la gloria del ascenso a la incomprensión de tener que lidiar en condiciones mucho menos favorables para acabar siendo destituido. Y así podríamos empezar a enumerar técnicos y más técnicos que ascendieron a sus equipos en cualquier categoría de nuestro baloncesto y al cabo de unos meses pasaron de ser “buenos, muy buenos” a “no servir” para tirar adelante el proyecto en la categoría superior (me viene a la cabeza el caso de Javi Juárez en Illescas) según siempre una visión subjetiva de alguien que teóricamente entiende tanto como para decidir quién y cuándo es válido y qué es lo que le conviene más al equipo.

No habrá un solo entrenador en el mundo que piense en no ascender teniendo la posibilidad de conseguirlo pero es muy triste la gratificación que generalmente reciben muchos de esos técnicos quienes una vez conseguido el éxito apenas tienen crédito para consolidar un proyecto que por lo general parte en inferioridad de condiciones deportivas y económicas con respecto a los adversarios. Subir se convierte en ese regalo envenenado ya que si se mantiene el bloque del ascenso puede ser deportivamente insuficiente para plantar cara a rivales mejores y si se renueva la plantilla se hace con recursos limitados. Nunca olvidaré la gestión de Willy Villar como director deportivo en Inca y luego en Zaragoza mantienendo firme en su puesto a un entrenador como José Luis Abós que, como todos los entrenadores en clubes con presupuesto limitado, pasó por sus momentos de apuro, momentos en que lo más fácil parece ser cambiar de entrenador y sin embargo se reforzado con la actitud de sus “jefes”. Apostar por el entrenador vigente y mostrar su apoyo incondicional suele acabar dando buenos resultados aunque en la historia podamos encontrar algún ejemplo contrario.

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