RED EXPERIENCIAS INTERNACIONAL

¿Por qué siempre gana Obradovic?

10/05/2012


Marca publica en su edición de hoy un artículo sobre Zeljko Obradovic, entrenador que ha ganado 8 Euroligas en los últimos 20 años.


Hace 20 años, Zeljko Obradovic ganaba su primera Copa de Europa. Fue en Estambul, precisamente donde desde mañana tratará de apresar otro cetro continental. Suma ya ocho, tantos como el club más laureado, el Real Madrid. Su primer éxito fue con el Partizan. Después llegarían otro con el Joventut, un tercero con el Madrid y un repóker con el Panathiniakos. Jugadores que le han tenido como técnico o que aún le disfrutan explican por qué el baloncesto es un deporte en el que juegan cinco contra cinco y siempre gana Obradovic.


UN GENIO DE LA ESTRATEGIA
El hábitat natural de Zeljko son las finales. Un dato: en 12 años en Panathinaikos ha jugado 27 y ha ganado 22. ¿Cómo las prepara? “Cuida el más mínimo detalle. Para él son fundamentales cosas que otros dejan al azar. Para él, una final es una partida de ajedrez en la que trata de sacar ventaja con cada movimiento. Y, sobre todo, nunca pierde el control de las situaciones. Eso da calma a los jugadores”, cuenta Dejan Bodiroga, estrella en dos Euroligas con el equipo ateniense.

Para muchos de sus discípulos, el factor diferenciador es la capacidad de reacción de Obradovic en mitad de un encuentro. “Recuerdo empezar un partido con un planteamiento y cambiarlo totalmente a los pocos minutos. Es el más rápido leyendo las situaciones del juego”, dice Rafa Jofresa, que ganó la Euroliga con el Joventut de su mano.

Roberto Núñez, a quien hizo debutar con 16 añitos en el Madrid, comparte esa opinión: “Es el mejor saliéndose del guión. Hay entrenadores que tienen un plan establecido y se quedan bloqueados ante algo inesperado. Él cambiaba todo en cuestión de segundos. Va por delante”.


EXIGENCIA MÁXIMA
No hay un solo entrenador ganador que no sea duro. El trabajo es el principio de los éxitos. “Intenta trabajar cada día más duro para ser el mejor y hacer mejores a sus jugadores. Sólo por tenerle cerca y haber trabajado con él, cualquiera debería sentirse preparado para afrontar un gran partido”, asegura Fragiskos Alvertis, mito del Panathinaikos tras 19 años en la plantilla. Retirado en 2009, el técnico le pidió que siguiera formando parte del equipo, pero sin saltar a la pista.

“Zeljko es exigente, pero yo he tenido entrenadores más duros”, afirma Bodiroga, que le considera muy meticuloso: “Es exigente con los detalles. Es tan detallista que, probablemente, tras entrenar con él te duela la cabeza”. Joe Arlauckas, protagonista de la última Euroliga del Madrid en 1995, recuerda la semana antes de aquella cita: “Fue de las más duras de mi vida. Nos entrenamos tanto que pensábamos que Zeljko se había vuelto loco. El último partido de Liga lo perdimos de paliza, pero llegó la Final Four y ganamos. Estábamos preparados y el responsable era Zeljko”.


EL BALONCESTO COMO VIDA
“Es una persona muy pasional. Todo lo vive con mucha intensidad, sobre todo el baloncesto, porque es con lo que más disfruta. Vive para él”, considera Isma Santos, que formaba parte del Madrid campeón de Europa hace 17 años y coincidió con Obradovic también en el Benetton. Hasta el propio entrenador confirma que su vida gira en torno a balones y aros: “Cuando empiezan las vacaciones me desconecto muy poco tiempo. A los pocos días ya necesito hablar de baloncesto o ver vídeos”.

Con 22 años, Obradovic ya entrenaba a quinceañeros. Él jugaba, pero en lo más profundo de su ser ya se sentía que su futuro sería el banquillo. La influencia del profesor Asa Nikolic, con quien coincidió en el Borac Cacak, resultó decisiva. Con 31 años, cuando el Partizán le ofreció dirigir al primer equipo, no tuvo casi tiempo para decidirse. Dejó la concentración de la selección yugoslava y tomó el mando. Ese año, exiliados en Fuenlabrada por culpa de la guerra, llegó su primera Copa de Europa.



No siempre dice lo que se quiere escuchar, pero la sinceridad es una de las grandes virtudes de Obradovic. “Recuerdo las broncas que echaba a los pesos pesados del equipo. Pensaba que si era así con ellos cómo no iba a serlo con los canteranos”, recuerda Núñez, que también reconoce que siempre salía en defensa de los jugadores: “En el vestuario te ponía a parir si habías fallado, pero en la rueda de prensa siempre sacaba la cara por ti. En esa defensa de los suyos me recuerda un poco a Mourinho. Era un cabrón que se hacía querer”.

Isma Santos confirma las palabras de su ex compañero: “Zeljko nunca va a ir por la espalda o con medias verdades. Va a decir lo que piensa. Es muy honesto. Por eso acabas creyendo en él”. Algunos sienten devoción por él, como Mike Batiste. El ala-pívot estadounidense lleva nueve temporadas junto a Obradovic. No le cambiaría por nada. “Es como si fuera mi padre. Lo ha hecho todo por mí. Es sincero para lo bueno y lo malo. Dice que moriría por sus jugadores y nosotros también moriríamos por él”.


EL FACTOR HUMANO
Para algunos ése es el aspecto decisivo con otros grandes entrenadores. “Puede llegar a ser el mejor amigo de sus jugadores. Sabe tocar la tecla adecuada en cada situación para animarte. Tiene mucha empatía con sus plantillas porque él también tuvo un pasado como deportista y sabe lo que se pasa en cada momento. Piensa como un entrenador, pero con la filosofía de un jugador”, considera Alvertis.

Arlauckas, por su carácter rebelde, las tuvo tiesas con él. Ahora se abrazan en cuanto se ven. “Te abroncaba y al minuto era tu mejor amigo. Un día me echó del entrenamiento. Yo no estaba centrado y me mandó al vestuario. Luego vino a interesarse por mí y lo arreglamos tomando algo. Llegué a casa medio borracho tras bebernos una botella de Chivas”.

En los tiempos de la Penya, hubo una época en la que salía a cenar todo el equipo con el entrenador. Era fácil liarse hasta bien entrada la noche pero, al día siguiente, había que entrenarse bien temprano. “Llegó el día en que no fuimos más. Nos divertíamos mucho, pero a las pocas horas había que darle el cien por cien en los entrenamientos”, rememora Rafa Jofresa.

Zeljko Obradovic, el mejor entrenador europeo de la historia, buscará desde mañana su novena Euroliga, la sexta con el Panathinaikos, con el que acaba contrato. Los propietarios del club, los hermanos Giannakopoulos, ya se han planteado varias veces vender la entidad. Acuciados por la crisis en Grecia, ésta podría ser la definitiva. En otras ocasiones, Zeljko ha vinculado su continuidad a la de los actuales dueños de la entidad. Atentos: este verano puede haber un genio suelto.

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