RED EXPERIENCIAS FEB

Entrenadores escondidos

19/11/2012


Por poner dos ejemplos, seguro que hay muchos más, hablemos de Roberto González en Valladolid - Liga Endesa - y de Rubén Perelló en Alicante - Adecco Oro -. Les llega la oportunidad y muestran su talento.


MIGUEL PANADÉS

Más allá de los círculos especializados, ¿quién conocía a Joan Plaza o Xavi Pascual hace unos años? ¿Y a Sito Alonso? ¿Y a Jaume Ponsarnau? Eran entrenadores de cantera, de club, en algunos casos de categorías desconocidas para el gran público. Eran figuras que aparecían al lado del primer entrenador de sus respectivos equipos de élite hasta que, circunstancias de la vida, les dieron la oportunidad de ponerse al mando de “la nave” para pilotarla como máximo responsable. Y de pronto la sorpresa, la demostración de que aún con un perfil menos mediático – en los primeros meses – la gestión del equipo era tan o más efectiva que con el anterior entrenador.

Todos los entrenadores – excepto exjugadores de alto nivel - han empezado desde el anonimato disponiendo de pronto de la gran oportunidad de demostrar su valía. No todos los aprovecharon pero sí queda bastante claro que hay muchos entrenadores “escondidos” que, cuando tienen que hacer frente al reto de dirigir equipos teóricamente reservados a los expertos con trayectoria, muestran capacidades sobradas para hacerlo. Las últimas demostraciones las encontramos en dos competiciones exigentes al máximo como son Liga Endesa y Adecco Oro. Ahí, Roberto González, tras veinticinco años en Valladolid, trabajando para la cantera, como segundo, formando parte de esa legión de entrenadores invisibles que impulsa nuestro baloncesto, se incorpora a la élite con naturalidad, sentido común, capacidades incuestionables y gestiona brillantemente un equipo formado en el último y con presupuesto mínimo. Blanco de Rueda lleva un balance cinco victorias y tres derrotas.

En la Adecco Oro encontramos otro curioso caso. Precisamente otro entrenador muchos años a la sombra de Xavi Pascual en el Barcelona, Chema Berrocal, que dejó precipitadamente el Lucentum porque su experiencia anterior en Ucrania tuvo tanta brillantez que le llamaron ofreciéndole un contrato irrechazable. Lucemtum buscó el relevo en casa y ahí encontró a un joven entrenador como Rubén Perelló, nacido en Baleares, y con experiencia de varias temporadas en Ligas Adecco formándose como entrenador ayudante. Llegó su oportunidad y en unas cuantas semanas ha dejado patente su capacidad. Cuatro victorias consecutivas.
España está repleta de buenos entrenadores escondidos entre las canteras, entre los equipos menos conocidos. Nuevas generaciones de entrenadores bien formados que están esperando su oportunidad. En la mayoría de los casos esa oportunidad de entrenar a un grande no llegará nunca y sus trayectorias se desarrollarán en el baloncesto invisible, con menos nulo mediático pero máxima satisfacción personal. A los que les llega la oportunidad, normalmente, la aprovechan.

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