DIRECCIÓN

REFLEXIONES SELECCIÓN: Partidos largos

13/09/2013


Grecia fue capaz de remontarle a España dos veces desventajas de diez puntos. Los mejores minutos de nuestra Selección fueron vividos por el rival desde las trincheras para, una vez pasado el “bombardeo”, volver a la batalla cuerpo a cuerpo con la máxima intensidad y dureza.


Miguel Panadés
Durante estos días de “reflexiones” sobre el rendimiento de la Selección aludíamos al “interés variable” de la inspiración ofensiva sumado al “valor seguro” de la defensa. Frente a Grecia, rival que independientemente de sus resultados durante la primera fase, tiene un nivel competitivo máximo, España mostró esas virtudes de las que ha hecho gala durante la mayoría de partidos hasta el momento pero lo hizo de manera excesivamente intermitente. El nuestro fue un equipo falto de esa difícil y a la vez imprescindible continuidad en el rendimiento. Tuvo altibajos y en los “bajos” Grecia supo beneficiarse de su ritmo sostenido.
Hay razones que pueden explicar el hecho de que España viviera el partido alternando sensaciones. Tras un primer cuarto excelso, las prematuras tres faltas de Marc Gasol descentraron al grupo y a la vez reforzaron la fe griega. Por otra parte el estado de forma de Llull, condicionado por esa inoportuna y siempre molesta fisura en una costilla, impidió esa rotación habitual que permite al equipo mantener una intensidad constante. Tras recomponer el guión en el descanso España volvió a mostrar su mejor aspecto en el tercer cuarto convirtiéndose en claro dominador del partido pero ahí nuevamente el infortunio de la lesión de Ricky Rubio contribuyó a la aparición estelar de un Spanoulis soberbio, decisivo.
Fue un partido largo, muy largo, como lo son y lo serán los partidos decisivos. España, hasta el momento, había cerrado los anteriores mucho antes del final ante rivales que bajaban los brazos por lo que este escenario de batalla sostenida, interminable, se le hizo difícil de asumir. Las selecciones que viven de baloncestos menos corales están más acostumbradas a jugar con el cuchillo entre los dientes desde el primer al último minuto independientemente de ir por debajo en el marcador. Grecia, con su selección y sus equipos – ejemplo en Euroliga -, son un claro referente de cómo no variar ni la dureza ni la concentración por mucho que el rival les esté arrollando. Esa constancia les ha dado éxitos en el pasado y frente a España le dio la victoria el pasado jueves. España, a sus virtudes naturales como la capacidad defensiva y creatividad en ataque deberá aumentar la continuidad en la producción, aspecto imprescindible para competir por todo en un Eurobasket, quizás falto de algunas estrellas pero sobrado de conjuntos consistentes.

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