RED EXPERIENCIAS FEB

Anna Caula: “El Método FEB observa la globalidad del baloncesto”

Anna Caula confía en el grupo (Foto: Pablo Romero / FEB)

11/12/2013


Anna Caula se convirtió en entrenadora profesional casi sin darse cuenta, alternando esas sesiones diarias con su equipo y en verano la Selección U20, con el trabajo en su empresa y los estudios de psicología. Aunque por dentro viva las tensiones propias de cualquier técnico, su apariencia siempre transmite serenidad y afabilidad.


MIGUEL PANADÉS / ÁREA DE COMUNICACIÓN FEB

“No he sido demasiado consciente de cómo me he llegado a convertirme en entrenadora de Liga Femenina o de ser seleccionadora U20 y que todo ello signifique que el baloncesto forma la parte fundamental de mi vida. Como le sucede a la inmensa mayoría de entrenadores, nunca he dejado de compatibilizar el baloncesto con mi trabajo o con los estudios”. Anna Caula, esta entrenadora nacida en Girona y que tuvo sus primeras experiencias en el baloncesto en Las Dominicas de Sant Narcís, se ha convertido en uno de los técnicos referentes en el baloncesto femenino, no sólo por sus indiscutibles conocimientos en la materia sino por su calidad en la gestión de grupos. Siente pasión por nuestro deporte pero también por la psicología por lo que cualquier conversación con ella relacionada con el baloncesto acaba derivando siempre hacía algo tan fundamental en los entrenadores como es la capacidad para comunicarse con el grupo que se dirige. ¿Y cuál es el secreto de una buena comunicación? Sin buscar sentencias y limitándose a aportar ideas desde esa discreción que le caracteriza Anna lanza unas cuantas frases para guardarlas en la memoria: “Hacer grandes las virtudes y minimizar los defectos. Escuchar, entender, leer las características del grupo al que entrenas y, por supuesto, tener dedicación e ilusión por lo que haces. Las casualidades no existen…”.

Tuvo sus referentes en los inicios como entrenadora y uno de ellos fue el que entonces era Director Técnico de la Federació Catalana, Ramón Jordana a quien define como alguien que “me abrió la puerta a entender un baloncesto diferente, más cercano a la élite”. La vida está llena de situaciones no buscadas que impulsan a tomar decisiones y en la de Anna Caula hubo una lesión de rodilla, siendo una joven jugadora, que le llevo a focalizar más las actividades relacionadas con el baloncesto hacia la labor de entrenadora que la de jugadora. Recordando su etapa como protagonista del juego, todavía les recuerda a sus jugadoras que “son unas privilegiadas porque lo mejor del baloncesto es jugarlo”. Pero, aún siendo una obsesión inconfesable con la que los entrenadores conviven de día y de noche, ser entrenadora no le ha impedido desarrollar otras facetas en su vida. Una, dirigir una empresa, actividad que la tiene ocupada y concentrada unas cuantas horas del día y otra, cursar una carrera de psicología, que le permite analizar y disfrutar de esos hilos invisibles que mueven nuestras actuaciones. “Los conocimientos de psicología me ayudan en mi trabajo ya que una de las funciones de los entrenadores es construir un grupo más fuerte. Es complicado cuantificar en los porcentajes de rendimiento la influencia mental en los deportistas con respecto a los aspectos físicos o técnicos pero, en igualdad de talento, los grandes deportistas son los que tienen una 'cabeza diferente'”. Se puede mejorar en los jugadores la condición física, la técnica y el conocimiento del juego pero la duda asalta cuando la mejora se enfoca hacia el aspecto mental. Existe un componente de carácter que no siempre es modificable. Anna Caula, sin embargo, cree que también es posible. “Un equipo se construye en muchos momentos y no sólo en los que suceden en la pista. Hay que saber transmitir pero también hay que saber escuchar y seguramente lo más difícil y a la vez lo fundamental será saber encontrar ese punto justo, ese equilibrio en la relación con la jugadora y saber ofrecer el refuerzo oportuno que le haga ser mejor mentalmente”.

En el Spar UniGirona va consolidando cada nueva temporada equipos capaces de competir contra rivales y contra la coyuntura actual que afecta a los recortes presupuestarios. Y, con mejores o peores resultados, en su aspecto siempre esa sensación de control de emociones, de buena gestión de las formas. “Es cierto que el baloncesto, el equipo, la competición, te pone a prueba cada semana pero el placer lo encuentro en que poco a poco, desde los entrenamientos, desde los partidos, se va construyendo el juego. Pero se ha de ser consciente de que nada es exacto ni seguro y que lo que ha funcionado anteriormente no necesariamente funciona el año siguiente por lo que sí es verdad que cada año, cada temporada, todo empieza de nuevo”. Y una vez finalizada la temporada y desde hace ya unos cuantos veranos, casi sin descanso inicia siempre una inmersión en la dinámica de las selecciones españolas, esas que consiguen acaparar en periodo estival espacios mediáticos y ponen al baloncesto femenino en lo más alto convirtiéndolo en ejemplo de capacidad competitiva. “Como entrenadora sigo siendo la misma tanto en mi club como en la selección aunque lo que hago es adaptarme a un equipo y a una circunstancias diferentes. El modelo de concentración hace el trabajo más sencillo porque estás rodeada veinticuatro horas al día de gente muy buena, hablando tanto de jugadoras que llegan con una calidad y un aprendizaje fabuloso como de equipos técnicos, compuestos por profesionales perfectamente preparados y elegidos. En esas condiciones estamos ante la fórmula ideal para que la comunicación sea constante y eficiente”.

Trabajo en equipo, comunicación, protagonismo de las jugadoras… valores todos ellos fundamentales en las dinámicas de todos los equipos y especialmente en las selecciones nacionales, esas que se convierten en el mejor exponente de la salud deportiva de nuestro deporte. “El Método FEB es capaz de observar la globalidad del baloncesto y a partir de ahí de adaptarse a sus diferentes inquietudes y dinámicas. Empieza en el baloncesto más precoz y va abriendo puertas hasta llegar a la élite. Ofrece a las jugadoras y jugadores y también a los Equipos Técnicos vivencias, estímulos diferentes que provocan que tras cada verano, cuando volvemos a nuestros respectivos clubes, seamos mejores. El ideólogo de todo ello es Ángel Palmi, la persona capaz además de aglutinar y anticiparse a lo que pueda suceder. Realmente, la Federación Española en su conjunto permite a sus entrenadores y jugadores y jugadoras trabajar en unas condiciones inmejorables”. Anna Caula lleva a cabo esa labor con las jugadoras de la Selección U20, esas que andan en la frontera hacia la élite y lo hace desde el reconocimiento a todo lo que hay detrás de esos continuos éxitos internacionales. “El Método FEB no olvida a nadie en un baloncesto que se retroalimenta constantemente de las experiencias y el trabajo de todos. Yo vivo la parte más bonita de la cadena de formación de jugadoras. Recojo el trabajo de gente capaz de educar muy bien deportivamente a cada jugadora pero si hablamos de éxito del baloncesto femenino español hay que ir a buscarlo precisamente en ese trabajo de todos los entrenadoras que desde edades precoces ilusionan y enseñan a las jugadoras”.

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