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Carles Durán: “En la Adecco Plata prima el talento del jugador"

12/02/2014


Encasillado como el perfecto entrenador de cantera, con acierto o no, con agrado o sumisión… así es la realidad de Carles Durán (Barcelona, 1976). Lo que está claro es que Durán, que ha vivido y crecido en Vilassar de Mar, es uno de los mejores técnicos de la Adecco Plata.


XAVI OLTRA / ÁREA DE COMUNICACIÓN

Tras 15 años en la cantera del Joventut de Badalona y seis en el CB Prat tiene un bagaje más que amplio para hablar con toda propiedad de cómo hay que formar a un jugador. Por sus manos ha pasado lo mejor de la ejemplar cantera verdinegra. El tiempo recorrido junto a maestros como Miquel Nolis, Aíto García Reneses o Manel Comas han acabado de pulir el perfil de este gran técnico, reciente campeón de la Copa Adecco Plata con el equipo vinculado de la Penya.

Sus referencias y lugar de trabajo sólo han podido generar un libro de estilo definido por la construcción de un equipo a partir de la defensa. Las rotaciones, la intensidad y la agresividad son las herramientas que maneja para crear y construir año tras año equipos temibles con piezas, en su mayoría, en formación. Su carácter también se ha ido amoldando con los años a la exigencia de tratar con plantillas seniors, a las que saca año tras año un extraordinario rendimiento. El contacto con la élite como ayudante durante dos temporadas de Aíto García Reneses y Sito Alonso en la Liga ACB ha supuesto un espaldarazo impagable. Desde ‘el bressol del bàsquet’, Badalona, Carles Durán crece y hace crecer.


UNA TRAYECTORIA MUY MARCADA
“Creo que por desgracia en la vida nos ponen etiquetas. En algún momento he pensado… ‘parece que sea sólo un entrenador de formación’… Pero yo soy un entrenador de básquet. Es cierto que me gusta mucho la formación. No me justifico, pero intento demostrar que mis equipos son muy competitivos. Me considero un buen formador, pero me considero también un entrenador de competición”


LA PLATA, SU MEJOR HÁBITAT
“Es una Liga muy competitiva en la que cada vez se han introducido más jugadores jóvenes y eso es muy bueno. Sobre todo es muy divertida porque la táctica del entrenador no es tan importante como el talento del jugador. No digo que los entrenadores tácticamente no estén preparados. Todo lo contrario. Es una base muy buena y han pasado excelentes entrenadores. Pero se puede ver una liga muy competitiva en la que las diferencias entre el primero y el último son menores. Es una excelente guía para el jugador joven y para seguir creciendo”.


EL MÉTODO FEB FUNCIONA
“La Federación está consiguiendo una combinación perfecta: trabajar bien y aprovechar el trabajo de los clubs con los jugadores. En verano combinan estos jugadores con muy buenos entrenadores. Técnicos con experiencia que están introduciendo este gen ganador y competitivo en estos grupos humanos. Ángel Palmi, el director técnico, ha encontrado esa combinación de jugadores jóvenes con talento con un ‘staff’ técnico competitivo. Esta unión está haciendo que tanto en chicos como en chicas España sea número uno en Europa”


¿Por qué se decidió de niño por el deporte de la canasta?
Mi madre era entrenadora nacional de gimnasia rítmica y por tanto el deporte siempre era algo muy presente e importante en casa. Desde muy pequeño el baloncesto me gustó. En el patio de la escuela, el grupo de la clase siempre jugaba a baloncesto. Y yo me sentía muy a gusto. En esa época, con ocho o nueve años, se inició la escuela de baloncesto de Vilassar de Mar. Fui creciendo poco a poco y ya empecé a entrenar muy joven, con 13 o 14 años. En el club no había tradición con entrenadores de la casa. Hubo un técnico que potenció que ciertos jugadores pudieron ponerse a entrenar.


¿Quién fue el primer ‘profe’ que le guió en el baloncesto?
El primero que me influenció y me marcó fue Martí Carreras. Él había sido segundo entrenador de Moncho Monsalve en el Español. También había entrenado en el Santa Coloma, en Primera B, lo que fue el Licor43. Me entrenó en Vilassar en júniors. Yo tendría 16 o 17 años. Con 19 años, ya en el primer equipo, él llevaba ese senior en Primera Catalana. Entonces lo dejó a los siete partidos por motivos laborales y propuso que yo llevara el equipo. Yo había tenido una lesión y estaba entre jugar o no. Había entrenado infantiles, cadetes y escuela. El presidente del club, Manel Faura, una persona salida de Badalona y vinculada a la asociación catalana de entrenadores, me propuso llevar el equipo. Yo acepté y me puse a entrenar a mis amigos. Era mi generación. Tenía muy claro que quería entrenar.


“SIEMPRE ME GUSTÓ EL TIPO DE JUEGO Y FILOSOFÍA DE AÍTO”


Fue sin duda el salto a los banquillos y el punto a final a su carrera como jugador…
El dejar de jugar no me afectó mucho. Jugaba porque me gustaba, pero tenía muy claro que no tenía un largo futuro como jugador. Y como entrenador no lo sabía… Además sabía que quería ser entrenador. El tema de entrenar a mis ex compañeros fue un choque mucho más agresivo porque mi carácter supuso conflictos con mis amigos. Pasé de ser amigo y el base del equipo a una persona con 19 años con un trato bastante duro y estricto. Hubo compañeros que no lo aceptaron muy bien.


¿Tiró de mano dura y de carácter ante semejante reto?
Creo que he ido aprendiendo gracias a la gente que he tenido al lado. Pero al principio era bastante estricto hasta en cosas ridículas. Por ejemplo, todo el mundo tenía que ir con el pelo corto. Pero sí que es verdad que mi carácter ha mejorado en bastantes aspectos. Pero al principio sí que era bastante de mano dura.


¿Cómo empieza a forjar inicialmente su filosofía de juego y su metodología de entrenamiento?
Creo que hay dos etapas para mí. La primera en Vilassar, donde yo comienzo a ilusionarme por entrenar. Fui a muchos clínics, me moví mucho… La visión del baloncesto de Martí Carreras me marcó mucho. Aprendí mucho de él, pero siempre con la visión del prototipo de entrenador que tenía yo, que era Aíto García Reneses. Siempre me gustó el tipo de juego y filosofía que presentaban sus equipos. Trabajo defensivo de mucha presión, máxima exigencia… Lo había visto en alguna charla. Fue el técnico que me impregnó más.


“MIQUEL NOLIS NO ES UN ENTRENADOR DE BALONCESTO. ES UN MAESTRO”


¿Cómo fue su paso al Joventut de Badalona?
Estuve en Vilassar hasta los 21 años. El primer año senior, por la influencia de un jugador amigo mío, Jordi Jiménez, comencé a ir a ver muchos entrenamientos de Miquel Nolis. Jordi había jugado en el Joventut, Gandía, Gramanet, Aracena, Liga LEB… Él entonces estaba en el Sant Josep de Badalona de EBA y le entrenaba Miquel Nolis. Me hablaba excelencias de Miquel. Estaban en el equipo por ejemplo Albert Oliver y Álex Mumbrú. Era el último año de vinculación entre el Sant Josep y el Joventut. Ese verano Miquel volvió al Joventut para llevar el júnior. El club hizo un equipo B que lo llevó Joan Plaza. Miquel me ofreció ser su segundo entrenador del júnior. En Vilassar querían que continuara, pero la oportunidad de entrar en un club grande y con Miquel era muy buena. En ese momento Miquel Nolis era la persona de referencia en el baloncesto de formación. Fiché, aunque no dejé de hacer cosas en Vilassar llevando un infantil.


¿Cómo fueron sus inicios en la Penya con Miquel Nolis?
Creo que Miquel me abrió dos vías. Primero el Joventut, un gran club. Pero sobre todo la formación del jugador. Siempre he dicho que Miquel no es un entrenador de baloncesto. Es un maestro. Y el maestro me enseñó el detalle, la perfección. El buscar la mejora continua del jugador sin dar importancia al resultado o el equipo o la táctica. El gran recuerdo que tengo de él no es cómo hacer un sistema o cómo defender, sino crear al jugador puro. Fue su gran influencia.


¿Cuándo salta al cargo de primer entrenador?
Estuve un año con Miquel Nolis. Luego el club tomó una decisión y decidió rescindirle el contrato. Él se fue al Barça a llevar el júnior B de Víctor Sada y me ofreció irme con él. Pero el Joventut me ofreció también llevar el infantil A de primero. Pensé que el aprendizaje con Miquel había estado muy bien, pero yo quería continuar mi formación dentro del Joventut. Y pasé a ser primer entrenador.


“CON LA CONVIVENCIA Y AMISTAD CON SITO ALONSO INTRODUCIMOS NUEVOS CONCEPTOS”


Y a medida que se fue asentando en el club verdinegro, pronto llegó el primer gran reto…
A partir de pasar a ser primer entrenador llevé dos años el infantil A, donde coincidí con Pau Ribas. Hice un año llevando el cadete A y otro el cadete B. El quinto año pasé a ser ayudante del primer equipo con Aíto García Reneses, en la temporada 2004-05. El año anterior Aíto llegó a la final de la Copa del Rey, con Rudy de MVP. Yo comencé a formar parte de ese ‘staff’ casi al final, con el trabajo de vídeos y tal. Cuando acabó el año me incorporé como ayudante. Joan Plaza era el segundo. Ahí vi lo que era el mundo profesional. Y con el mejor maestro, Aíto. Acaba de hacer 40 años como entrenador ACB… Eso lo dice todo. Fue en ese momento para mí el mejor aprendizaje con el mejor entrenador ACB.


¿Cómo vivió la experiencia de poder trabajar con su ídolo y estar en un equipo profesional?
Más que vivir de esto empiezo a ver cómo es este mundo más desde el interior. Cuando entras en un ‘staff’ de un primer equipo ves que quieres seguir ahí. No sólo estaba Aíto. Estaba Joan Plaza, que está siendo ahora uno de los referentes de los banquillos nacionales. Te das cuenta que quieres eso y que puedes aportar tu grano de arena. Además coincidí con jugadores ya curtidos. Tuve la suerte de coincidir con Paco Vázquez o Carles Marco, que tenían ya su experiencia. Rudy estaba, pero Ricky aún no. Era el segundo año de Rudy Fernández como senior.


¿Cómo se configura y perfila el libro de estilo de Carles Durán?
Por un lado estoy muy marcado por la formación. Formo parte de un club y una línea donde el jugador joven tiene una gran importancia. En mi libro de estilo, el trabajo defensivo se basa en cuatro o cinco puntos muy determinantes de la filosofía de Aíto. Si ves los equipos de Aíto y los míos se ve que estoy muy influenciado. Presión toda la pista, defensa con bastante contacto y donde el jugador da su máximo rendimiento en todo momento. Ver un jugador más de siete u ocho minutos seguidos cuesta mucho. Ésta influencia es importante, pero con la convivencia y amistad con Sito Alonso introducimos nuevos conceptos. Mejoramos o le dimos nuestro punto de vista. En la idea defensiva quizás Aíto es más purista y creo que posiblemente yo soy más táctico. Él es un gran maestro. Yo quizás he intentado pulir más mi perfil en aspectos tácticos. La diferencia quizás es más en el estilo ofensivo, donde he aprendido de todos los que he tenido al lado. Pero sobre todo aprendiendo también de los jugadores. He tenido la suerte de tener jugadores con mucho talento y recursos y he intentado que mis equipos aprovecharan este talento. Me gusta un ataque libre, no muy estructurado, donde el jugador sea muy protagonista. Intento encontrar los espacios donde el jugador encuentre ese protagonismo. Cuando conseguimos la perfección de esa mezcla de trabajo defensivo y libertad ofensiva, nos da un juego trepidante. Se ve atrás un equipo muy activo, que intenta que el ataque no tenga la iniciativa. En ataque intentamos posesiones cortas con el tiro más liberado, pero dando la libertad al jugador.


“CUANDO CONSEGUIMOS LA PERFECCIÓN CON EL TRABAJO DEFENSIVO Y LA LIBERTAD OFENSIVA EL JUEGO ES TREPIDANTE”


¿Cómo se produce su aterrizaje en El Prat de Llobregat?
Al año siguiente hubo una pequeña reestructuración en el club. Joan Plaza se fue y Sito Alonso, que estaba en el equipo vinculado, se incorporó al primer equipo como ayudante. Aíto me dio dos opciones: seguir siendo ayudante o pasar a ser primer entrenador de un equipo senior en un club de una estructura más fuerte. Yo sólo había estado en el Vilassar… Él me dijo que sería bueno para mi aprendizaje. Era el segundo año de la vinculación con el CB Prat y entraban en aquella generación Norel y Ribas. Aíto me dio esa opción y yo no seguía desvinculado del Joventut. Tenía mucha ilusión y quería crecer como primer entrenador, así que fue mi primera temporada en El Prat. El primer año fuimos campeones de España en Liga EBA y el segundo jugamos en LEB-2. Hice mis dos primeras temporadas en el CB Prat.


¿Cómo asumió el cambio de llevar cantera y ser ayudante a dirigir seniors como primero?
Mi primer año senior fue bueno porque había aprendido bastante en cuanto a carácter con Aíto. A estar tranquilo. Era un equipo joven y el jugador joven a veces es fácil de tratar. Pero sí es cierto que me encontré también con jugadores con cierta experiencia, como por ejemplo Charly Larraz, en su último año. Tuve mis conflictos con jugadores de más edad y experiencia que yo lógicamente. Yo tenía 29 años. También estaban Chus Benito, David Martínez, Diego Araque, Manel Núñez… En general fue bien, pero los inicios no fueron fáciles. Y no sólo por los jugadores sino también por el club. La relación con el presidente y la Junta no era la de ahora. Yo era joven y la vinculación aún era muy tierna. El Prat quizás me veía más como si sólo quisiera potenciar a los jóvenes, como si fuera más con el Joventut que con El Prat… Pero fue un gran aprendizaje. Luego volví tres años más a la Penya, primero llevando el cadete y luego como ayudante del primer equipo con Sito Alonso y Pepu Hernández. Para luego volver al CB Prat… hasta ahora.


¿Le molesta que le encasillen como entrenador de cantera?
Sí. Creo que por desgracia en la vida nos ponen etiquetas. En algún momento he pensado… ‘parece que sea sólo un entrenador de formación’… Pero yo soy un entrenador de básquet. Es cierto que me gusta mucho la formación. No me justifico, pero intento demostrar que mis equipos son muy competitivos. Es verdad que es un punto personal. Intento cada año que mi equipo sea lo mejor posible. No busco récords ni demostrar nada a nadie. Cada año hemos dado un pasito más. Me considero un buen formador, pero me considero también un entrenador de competición. El hecho de ganar alguna situación puntual como ahora la Copa me da la posibilidad de quitarme un poco esa etiqueta y demostrar que simplemente soy un entrenador de baloncesto.


¿Le gustaría entrenar otro tipo de equipo o categoría y poder desarrollarse más tácticamente?
Lo que sí me gustaría es poder entrenar mejores equipos. No quiero decir que el que entreno ahora esté mal. Todo lo contrario. Siempre lo he dicho. Quiero un poco más. Quiero ver si soy capaz de entrenar a un nivel superior. He ganado en experiencia y creo que mis equipos y jugadores han crecido. Pero a veces tengo envidia sana de ver que mis jugadores tienen la suerte de subir al primer equipo o a la Adecco Oro… a mí a veces también me gustaría hacer eso.


¿Cuáles son sus ambiciones personales de futuro?
No quiero ponerme una etiqueta. Soy entrenador de baloncesto y ahora estoy en la Adecco Plata, que creo que es una categoría muy interesante como siempre he dicho. Pero ahora quiero un pasito más. ¿Cuál es ese paso? No lo sé. No sé si es la Oro, la ACB, irme al extranjero… Egoístamente quiero dar un paso más y a ver si soy capaz de crear un grupo competitivo como estos años he logrado.


¿Qué análisis hace de la Adecco Plata?
He tenido la suerte de estar en la LEB-2 y ha ido cambiando. Había un equipo que era La Laguna con Donaldson, Rost, Heras y Alejandro Martínez de entrenador. Y ahora están en la ACB. Es verdad que por las circunstancias económicas el baloncesto ha sufrido mucho, pero creo que es una Liga muy competitiva. Es una Liga en la que cada vez se han introducido más jugadores jóvenes y eso es muy bueno. Creo que es una Liga sobre todo muy divertida porque la táctica del entrenador no es tan importante como el talento del jugador. No digo que los entrenadores tácticamente no estén preparados. Todo lo contrario. Es una base muy buena y han pasado excelentes entrenadores. Pero se puede ver una liga muy competitiva en la que las diferencias entre el primero y el último son menores. Y se pueden ver muchos recursos de los jugadores. No sé cuál es la mezcla perfecta, pero creo que es una excelente guía para el jugador joven y para seguir creciendo.


Una vez ganada la Copa, ¿qué objetivos se plantea ahora el CB Prat este año?
Creo que durante el transcurso de la Liga el equipo ha ido teniendo diferentes objetivos. De inicio el equipo tenía el objetivo de ser lo más competitivo posible. Es cierto que el punto en el que nos encontramos ahora, no nos lo habíamos planteado en septiembre. A partir de ahora hay dos grandes objetivos. Mejorar la primera vuelta, que es muy difícil. Y lo segundo, estar lo más alto posible. Si somos terceros, pues aspirar a ser segundos o primeros. Evidentemente formar es el punto vital de todo. Pero formar no quiere decir que no puedas competir. Uno de los grandes éxitos estos años es que los jugadores desde el primer día han competido. Hemos ganado la Copa y queremos jugar un gran ‘playoff’, sin que el jugador deje de perder su esencia.


Defina brevemente la virtud más destacada de los grandes técnicos con los que ha trabajado…
Para mí Aíto es la experiencia. Es el sabio del baloncesto. Sus vivencias y experiencia podrían dar para escribir muchos libros. Joan Plaza, tácticamente es casi perfecto. Sito Alonso es innovador y muy trabajador. Pepe Hernández es vestuario. Sabe convivir en el vestuario y hace que la gente y el grupo humano de jugadores se sientan a gusto con ellos. Manel Comas es la máxima actividad. Era un ‘cul inquiet’ que decimos aquí. Te hacía vivir el básquet como una pasión. Era su vida, con sus cosas… era la pasión.


¿Qué otros grandes técnicos admira a nivel nacional e internacional?
Un entrenador diferente que me gustó mucho en su época universitaria y que me decepcionó en la NBA es Rick Pitino por su filosofía de presionar, con defensas de máxima exigencia. Sus equipos siempre me han dado una sensación de máximo nivel. Ganaban o perdían pero sus equipos siempre estaban entre los mejores y entre los favoritos. Entrenador americano, pero en algunas cosas europeo. Trabajaba muy bien sus equipos defensivamente. Cuando estaba en Kentucky… me gustaba levantarme por las mañanas y verlo. En el baloncesto nacional hay un entrenador con el que me hubiera gustado estar que es Pedro Martínez. Creo que es uno de los grandes entrenadores españoles que ha introducido cosas importantes. También lógicamente Xavi Pascual, que tácticamente ha aportado muchas cosas. También hay otros como Obradovic o Messina, en la época de la Benetton o Bolonia. Sus equipos jugaban muy bien a baloncesto y me gustaban porque empezaban el trabajo desde la defensa hacia adelante.


¿Cuáles son las claves de los éxitos de las selecciones según su criterio?
Creo que el baloncesto nacional, si no está en su máximo nivel, lleva una década de máxima exigencia. La Federación está consiguiendo una combinación perfecta: trabajar bien y aprovechar el trabajo de los clubs con los jugadores. En verano sobre todo, cuando las selecciones van a competir, combinan estos jugadores con muy buenos entrenadores. Técnicos con experiencia que están introduciendo este gen ganador y competitivo en estos grupos humanos. Ángel Palmi, el director técnico, ha encontrado esa combinación de jugadores jóvenes con talento con un ‘staff’ técnico competitivo. Esta unión está haciendo que tanto en chicos como en chicas España sea número uno en Europa.


Currículum de Carles Durán:
89/99 Vilassar de Mar (categorías inferiores y senior)
99/05 Joventut de Badalona (infantil, cadete y ayudante primer equipo)
05/07 CB Prat (EBA y Adecco Plata)
07/10 Joventut de Badalona (infantil, cadete y ayudante primer equipo)
10/14 CB Prat Joventut (Adecco Plata)


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