DIRECCIÓN

Ángel Cepeda: “No hay que desperdiciar el elemento competitivo”

31/03/2014


Natural del barrio bilbaíno de Santutxu hace 41 años, Ángel Cepeda empezó a forjar su pasión por este deporte en su tierra de origen. Una pasión que prolongó y amplió al afincarse posteriormente en Palma de Mallorca, donde ha crecido y se ha hecho como entrenador. José Ángel Samaniego, Xavi Sastre y José Luis Abós han sido sus principales referencias y la Adecco Oro y la Liga EBA sus hábitats de trabajo hasta hace un par de temporadas.


XAVI OLTRA / ÁREA DE COMUNICACIÓN FEB

La Adecco Plata y su primera gran oportunidad profesional le recibieron con los brazos abiertos en 2012. Guadalajara fue su primera gran estación. Un reto en el que triunfó logrando la Copa y disputando los ‘playoff’ al límite, precisamente ante su actual club, el Palma Air Europa. Cepeda, enamorado del talento y máximo promotor del crecimiento del jugador joven como demostró en la Alcarria, vive ahora su sueño al frente del actualmente primer club de las Islas. Metódico, estudioso, educado y gran comunicador, el técnico bilbaíno se ha forjado con el tiempo y el trabajo un perfil alto con el que actualmente puede ya asumir grandes retos en cualquier banquillo.


DE VOCACIÓN, FORMADOR

“Era un doble trabajo: ayudar al jugador a crecer técnicamente y a la vez hacerles entrar en el baloncesto de exigencia competitiva. Sastre, que lo había tenido también en infantiles, se fue a los dos años a la élite y para mí es una gran satisfacción. Es de lo que más presumo y se me llena la boca, el haber tenido a jugadores como Sastre o Corbacho y que luego hayan llegado. Es la satisfacción que debemos tener los formadores. Y no ganar un campeonato balear. Y a veces en un club pequeño y perdido tiene todavía más mérito”


LA PLATA, EL ESPACIO

“A mí me parece perfecta para los jóvenes. Tienen espacio para jugar y se cruzan con jugadores expertos. Si hubiera sólo jóvenes no sería lo mismo. Los veteranos provocan situaciones que hacen crecer a los jóvenes”


FORMAR Y COMPETIR

“Obviamente hay un talento que tienen los jugadores, pero para desarrollarlo es clave que haya buenos enseñadores. Si lo hacen bien con las selecciones es que detrás hay buenos formadores. La Federación está un tiempo y hace un buen trabajo, pero el resto del año debe haber esa gente detrás, esos entrenadores de clubs, de cantera o de lo que sea. Para mí lo más importante son los jugadores que salen, que llegan arriba. Pero por supuesto, tampoco hay que despreciar el elemento competitivo porque está dentro de la formación. Se trata de conjugarlo”


Sus primeros ‘pinitos’ en el baloncesto fueron…

Jugué a partir de los doce años en el colegio hasta júnior. Luego tuve una lesión y después jugué un par de años más en senior. Mi familia era muy poco deportista. Fue un poco casual. Te apasionas. Es más lo que sueñas en llegar a ser que el talento que realmente tienes.


¿Cuándo le empezó a entrar el gusanillo por los banquillos?

Con 16 años empecé a entrenar y ya no he parado en toda mi vida. Entrenando a veces dos equipos y haciendo varias cosas. Cuando empecé era júnior. Estaba en un colegio un poco pequeño. Tenía ganas de entrenar y ya lo tenía pensado. Primero lo hice en el colegio y luego en clubs de barrio. Empecé en el Briñas y luego en el Berri Otxoa, un club con más tradición, que competía con otros equipos importantes como El Patronato, donde jugaba Javi Salgado. Durante esos años seguí el proceso normal, primero minis, luego cadetes, júniors… incluso llevé un par de años un senior en categorías provinciales. No hubo problemas, aunque a veces entrenara a algún jugador mayor que yo. Fueron seniors con gente muy joven. En esa época quizás era más contundente, fuerte… Con el tiempo vas cambiando y eres más flexible. El mando llega por otros derroteros y no por la imposición. En esa época creo que me ganaba el respeto gracias a transmitir mi pasión. Eso bien gestionado ya hace que el jugador te respete porque ve que entrenas al máximo, con pasión, te preparas las cosas, etc.


¿Qué recursos y conocimientos utiliza en sus inicios para dirigir a sus equipos?

Cuando empiezas a entrenar repites patrones de la gente que te ha entrenado, pero la verdad los entrenadores que había tenido no tenían mucha preparación. Eran voluntad más que otra cosa. Mis inicios fueron más de formador, como todo el mundo cuando empieza. Cuando empiezas ‘juegas’ a ser entrenador siendo en realidad un formador. Te apasiona lo que ves en la tele y te equivocas mucho. Haces cosas de técnica individual, etc., pero no sabes muy bien si está bien o mal lo que estás enseñando. Le pasa a mucha gente. Y más en esa época. Ahora puedes acceder a mucha más información.


¿Cómo empieza a formarse como técnico y con qué influencias?

No estuve en ningún club de mucha tradición. No había muchos referentes. Y eso que en aquella época el País Vasco era el tercer sitio de España con más fichas. Pero no salían muchos jugadores de Bilbao. Javi Salgado y poco más. Creo que en parte porque no había muchos formadores o porque el trabajo quizás no era el mejor. Yo era mucho de asistir a clínics y conferencias. Y en el norte estaba muy bien montado. No me perdía ni uno. Mi mayor referente en Bilbao y más adelante a través de vídeos, etc. ha sido Pepe Laso. Soy muy fan de Pepe Laso. Hoy en día creo que es una referencia a la hora de formar jugadores. Siempre tuve una admiración desde la distancia, aunque luego tuve algún contacto con él. Y más en ese momento, que yo llevaba equipos de base. También desde la distancia me gustaba mucho Aíto García Reneses. Me parecía un innovador. Todo el mundo hacía luego lo que hacía él. También me gusta en la distancia Pedro Martínez. Lo he descubierto posteriormente y me ha llamado la atención como enseña la gestión de espacios en ataque. Yo en ese momento no tenía acceso a todo este tipo de baloncesto. Simplemente intentaba emular con toda la modestia a Pepe Laso.


Y entonces llegó su aventura en las Islas…

Acabé mis estudios y me fui a Mallorca como soldado profesional con 24 años. Fui soldado un año y medio, pero no lo hice por vocación. Fue más probar una aventura, una experiencia vital para salir afuera. Luego me quedé trabajando en Mallorca en cosas que me salían. Pero entrenar estaba siempre en mi cabeza, desde el primer día. Cogía dos autobuses para llegar a un club a entrenar. No conocía a nadie y me busqué la vida enseguida para entrenar. Para mí los estudios por ejemplo siempre habían sido accesorios y lo principal era el baloncesto. Mis padres siempre me decían eso de “pero esto no te va a dar de comer…”. Pero era mi pasión.


¿En qué clubes empezó a echar raíces en Mallorca?

Empecé en el Patronato, un histórico en horas bajas que entonces se llamaba Mallorca. A los dos años era el coordinador del club llevando equipos, escuelas… Luego estuve en La Salle y a la vez en Campos haciendo de coordinador y tecnificación. Todo ello junto con trabajos que iba haciendo. Estuve también en el Sant Josep llevando el júnior donde estaban Alberto Corbacho e Iván Matemalas, jugador que ahora llevo. Los dos también estaban en el sénior.


¿Cómo fue su primer contacto con el baloncesto profesional?

Llegó Samaniego a Inca y de una manera casual me llegó la oportunidad de ayudante, porque yo no era ni la primera, ni la segunda, ni la tercera opción. De repente se cumplió un sueño que creía que nunca llegaría. El baloncesto profesional me parecía inaccesible. Por cosas del destino tuve la oportunidad. Cuando llegas al mundo profesional te das cuenta de que creías saber algo y en realidad no tienes ni idea de nada. Samaniego, que ahora está como ayudante de Salva Maldonado, era una máquina de conocimientos. Siempre le estaré agradecido. Yo tenía mucho ‘stress’ porque veía que no llegaba, que quizás no estaba a la altura. Él venía de ayudante de Scariolo, Lamas, Ivanovic, Maldonado… porque era ayudante en el Tau. Tenía un gran bagaje. Estaba con el mejor entrenador ayudante posible. Estuvo media temporada porque perdimos ocho partidos. Yo tenía que hacer, entre otras cosas, montar vídeos, cómo se hacía por aquél entonces. Él fue mi primer contacto profesional. Tácticamente te das cuenta de que casi es una ciencia. Creo que muchas veces cuando empiezas lo complicas demasiado. Para el entrenador todo es muy complejo. Pero cuando adquieres más dominio o conocimiento vuelves y tiendes a hacer otra vez todo más sencillo. Es como un regreso.


Y luego llegaron a Inca más técnicos que le marcaron…

Xavi Sastre tiene un don especial. Es muy apasionado y consigue sacar lo mejor de los jugadores, sobre todo ofensivamente. Consigue que jueguen desinhibidos y saquen todo su potencial. Abós me marcó mucho en cuanto a metodología. Es más ordenado. Sastre es más sencillo. Vi como entrenar, como organizar todo, como tener todo bien atado. La globalidad y el oficio al completo. Además es muy listo y domina muy bien la dirección y el ‘tempo’ del partido. Juan Díaz era un auténtico personaje en el buen sentido de la palabra. Una persona excepcional, visceral, apasionada… y con una capacidad de trabajo desbordante.


¿Cuándo llegó su primer salto importante como primer entrenador?

Se fusionaron el Inca y el Muro para constituir el Básquet Mallorca. Sastre cogió el primer equipo y yo el filial de EBA. Siempre fue un EBA con gente jovencísima. El primer año tenía a Biel Torres, Miki Servera, Joan Sastre… También teníamos algún jugador experto como Pablo Jiménez, que enseñaba el oficio y la veteranía al resto. Cada año tuvimos equipos más jóvenes. También había jugadores cedidos del ‘Centre de Tecnificació de les Illes Balears’. Yo también ayudaba en el primer equipo en algunos entrenamientos y con el ‘scouting’. El EBA era una buena plataforma en el club y una atractiva aventura. Estábamos en el grupo valenciano y había por aquél entonces equipos súper profesionales, con fuertes estructuras. Era un doble trabajo: ayudar al jugador a crecer técnicamente y a la vez hacerles entrar en el baloncesto de exigencia competitiva. Un poco como en Guadalajara después o como pasa con el CB Prat. Sastre, que lo había tenido también en infantiles, se fue a los dos años a la élite y para mí es una gran satisfacción. Es de lo que más presumo y se me llena la boca, el haber tenido a jugadores como Sastre o Corbacho y que luego hayan llegado. Es la satisfacción que debemos tener los formadores. Y no ganar un campeonato balear. Y a veces en un club pequeño y perdido tiene todavía más mérito. Creo que es muy meritorio los jugadores que han salido y están saliendo de Palma los últimos años.


¿Cómo le llegó la oportunidad de aterrizar en Guadalajara en la Plata?

Ese año tenía claro que quizás tendría que hacer algún sacrificio familiar. Tuve la oportunidad de ir al CAI Zaragoza como director de cantera, que era una muy buena opción. Estaba pendiente de si se arreglaban las cosas en el Básquet Mallorca y dije que no. A última hora y de pasada surgió la posibilidad de Guadalajara. Fue todo un poco deprisa y corriendo. Llegué ilusionado y con incertidumbre. Y la verdad es que fue muy bien, y no sólo por los resultados. Es un sitio perfecto para trabajar y creo que encajaba mi perfil. Quizás ellos también arriesgaban algo porque yo venía de entrenar de primero sólo en EBA y podían dudar de mi capacidad, aunque respecto a llevar a jóvenes tenía experiencia. Y ahí sí que encajaba. Pude hacer las dos cosas que quería, trabajar con gente joven para que mejorara y la otra faceta, coger un equipo como tal y llevarlo. Tenía todo lo que quería y yo podía organizarlo todo.


¿Qué opinión le merece la Adecco Plata?

A mí me parece perfecta para los jóvenes. Tienen espacio para jugar y se cruzan con jugadores expertos. Si hubiera sólo jóvenes no sería lo mismo. Los veteranos provocan situaciones que hacen crecer a los jóvenes.


¿Cuál es el baloncesto ideal de Ángel Cepeda?

Me gusta que en ataque los jugadores noten que tienen espacio para explotar su talento. Que vean que conmigo lo pueden desarrollar. Me gusta en ataque explotar el talento con ideas sencillas. El espacio es necesario. Intento ayudar a crecer a los jugadores, aparte del colectivo. Creo que los que pasan un tiempo conmigo dan un saltito. En defensa me gustan equipos que transmiten esfuerzo y que están bien posicionados en las diferentes situaciones.


¿Qué objetivo se plantea esta temporada con el Palma Air Europa?

Por parte del club, la meta es subir. Se está haciendo una estructura ambiciosa y en ello está el crecer también de categoría. Subir a Oro. A nivel particular creo que es la meta y los pasos para ello es hacer un buen trabajo, buscando la excelencia y logrando que los jugadores mejoren. Así habrá más posibilidades. Sin obsesionarnos, con el trabajo día a día. Hará falta un puntito de suerte. Hay tres o cuatro equipos que buscan lo mismo, por lo que alguien se quedará fuera.


¿Cómo valora los éxitos de las selecciones españolas los últimos años?

Quizás hay algo de relativo porque tampoco tenemos todos los elementos para ver la calidad de otros sitios o como trabajan en Francia, Alemania o Grecia por ejemplo. Obviamente hay un talento que tienen los jugadores, pero para desarrollarlo es clave que haya buenos enseñadores. Si lo hacen bien con las selecciones es que detrás hay buenos formadores. La Federación está un tiempo y hace un buen trabajo, pero el resto del año debe haber esa gente detrás, esos entrenadores de clubs, de cantera o de lo que sea. Para mí lo más importante son los jugadores que salen, que llegan arriba. Puede que un equipo gane campeonatos, pero luego no salgan jugadores. Y otro que no ha ganado tenga seis o siete jugadores que lleguen a la élite. El éxito a veces quizás no es tanto por las medallas, sino por el número de jugadores que llegan a la élite. Pero por supuesto, tampoco hay que despreciar el elemento competitivo porque está dentro de la formación. Se trata de conjugarlo.


Currículum de Ángel Cepeda:

Temporada
88/96 Colegio Luis Briñas, Berri Otxoa, Universidad de Deusto y CB Santutxu (categorías inferiores y senior)
97/01 Patronato, La Salle, Campos, Sant Josep (coordinador y categorías inferiores)
02/08 Básquet Inca (Adecco Oro), ayudante
08/12 Básquet Mallorca (EBA y júnior)
12/13 Guadalajara (Adecco Plata)
13/14 Palma Air Europa (Adecco Plata)

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