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El MÉTODO WOODEN: "El Mejor Maestro del Siglo XX"

13/02/2010


En 1976 Ronald Tharp y Ronald Gallimore dos profesores de psicología de las Universidades de California en Santa Cruz y Los Ángeles realizaron un estudio sobre la relación y comunicación del mítico entrenador John Wooden con sus jugadores. Clasificaron las acciones de John Wooden en los entrenamientos realizados durante la temporada 1974-1975 en el cual UCLA ganó su décimo campeonato de la NCAA. Casi 30 años después los investigadores volvieron a analizar los resultados de dicho estudio combinándolo con entrevistas posteriores con el propio Wooden y sus jugadores. Hoy nos proporcionan una información de inestimable valor para entrenadores de baloncesto de cualquier nivel.


Por Tim Fanning* (jugador del CB Castellbisbal Copa Catalunya y entrenador del equipo junior)

¿La clave de su éxito?

La intensidad, economía y eficacia de sus entrenamientos.


Bill Walton, mítico pivot entrenado por Wooden, afirmó: “Los entrenamientos en UCLA eran eléctricos, intensos, exigentes... con Wooden por la línea de banda como un tigre enjaulado dando instrucciones, con refuerzos positivos y una máxima: ‘ser rápido pero sin prisa’... Pero llegaba el partido y entonces no exigía actuar con rapidez. Los partidos parecían transcurrir a un ritmo más lento. Yo pensaba: ’¿Por qué tanta diferencia de velocidad en los partidos y en los entrenamientos?” Los resultados de UCLA eran evidentes.

Es muy importante este detalle: los entrenamientos eran más rápidos y exigentes que los partidos. Cada entrenador tiene una forma de ser diferente y no todos somos “tigres enjaulados” pero todos podemos tener el objetivo de crear un entreno más exigente que un partido.


¿Cuánto tiempo hablas con tus jugadores?

El que posiblemente fuera el mejor maestro de baloncesto en la historia no hablaba casi nunca más de 20 segundos seguidos a sus jugadores durante los entrenamientos. Con tantas observaciones, simplemente no había lecturas. No quería parar el ritmo del entrenamiento.

Recuerdo los efectos negativos como jugador cuando he tenido un entrenador que paraba el entrenamiento durante uno o dos minutos para dar una larga explicación. Cuando volvíamos a jugar la mayoría de los jugadores del equipo tenían la cara perdida y la competitividad y energía que había antes de parar ya no existía. Wooden casi nunca hacía eso. Daba el mensaje que quería transmitir rápidamente y ¡a seguir!

Cada entrenador debe pensar bien no solamente el tiempo que hablará sino también el contenido del mensaje. El estudio de Tharp and Galimore desvela que el 65% de las intervenciones de Wooden durante el entrenamiento contenían instrucciones concretas. No hablaba por hablar ni decía solo lo que un jugador hacía mal. Casi siempre decía cómo se debía hacer correctamente. Los investigadores clasificaron casi 2.500 acciones de Wooden y más del 75% de las veces en que hablaba incluía en su mensaje instrucciones sobre cómo hacer algo correctamente. Eran intervenciones muy cortas pero concretas y específicas. Creo que si no hablas mucho, cuando lo haces y dices algo concreto, la gente te hará más caso.

En el C.B. Castellbisbal, club donde ejerzo de entrenador y de jugador, hay un entrenador que se hizo una prueba a si mismo durante un entrenamiento. Su ayudante tenía la misión de medir el tiempo en el que él hablaría durante la sesión. Él pensaba que en los 70 minutos que duró la sesión había intervenido alrededor de unos 10 minutos y el resultado real era que había hablado durante ¡30 minutos!

Creo que como entrenadores cometemos el error de ir hablando durante el entrenamiento sin darnos cuenta. Pensando que así hacemos mejor nuestro trabajo, que así explicamos mejor las cosas a nuestros jugadores. Según el ejemplo Wooden debemos intentar decir lo que queremos de la manera más corta posible y luego, si el jugador repite el error, nosotros debemos hacer las correcciones. Sobre todo, cuando el tiempo en pista es muy limitado, es importante que los entrenadores reflexionemos y pensemos bien qué decir y cuánto tiempo emplear en ello.


La información dirigida a la acción y no al actor

Los investigadores del estudio querían saber como un “master teacher” como John Wooden utilizaba refuerzos y castigos durante sus sesiones. La sorpresa llegó con el resultado ya que Wooden sólo elogiaba un 6% de las veces que hablaba y censuraba también un minúsculo 6%. Wooden no dirigía sus comentarios para calificar el trabajo sino para proporcionar información a sus jugadores.

En una entrevista realizada a Wooden, cuando le preguntaron sobre la falta estímulos positivos a sus jugadores, el entrenador contestó: “Siempre he creído que fijar la atención de los jugadores en puntos específicos, en ayudar a los jugadores a cumplir el objetivo en un ambiente intenso y exigente es el enfoque positivo.

“La información que recibí en sus correcciones era lo que más necesitaba. Esa información era la que estimulaba al cambio. Si la mayoría de los comentarios hubieran sido refuerzos positivos (‘muy bien’) o negativos (‘lo haces mal’), hubiera recibido sólo una evaluación, no una solución. Las correcciones en forma de información no me atacaban como persona. La información iba dirigida a la acción y no al actor.”

Si proponemos soluciones y correcciones específicas estamos trabajando para formar mejores jugadores de baloncesto. Si el entrenador tiene comentario sobre la acción y no el actor no hay discriminación. Y eso en mi opinión evita conflicto ya que en la relación entre jugador-entrenador o estudiante-profesor puede haber un nivel de discriminación. Cada entrenador (y persona) tiene gente que le gusta más y le gusta menos y estos sentimientos nos afectan en nuestras acciones. Si somos capaces de dirigir el mensaje sobre las acciones y no quien hizo la acción ayudaremos mucho en crear un ambiente de mucho mejor aprendizaje.


Un Wooden, el Sándwich de la corrección

Wooden, sin embargo, tampoco olvidaba incluir en la información el fallo que sucede. Sus correcciones solían contener tres partes:

1. Decir o demostrar como hacer la acción correctamente (M+)
2. Decir o demostrar como acababan de hacerla (mal) (M-)
3. Repetir o demostrar como hacerlo bien (M+)

Los investigadores clasificaron esta secuencia (M+,M-,M+) como un “Wooden” y lo hizo casi un 10% de las veces que hablaba. Los “Woodens” fueron legendarios y nadie que los vivió los olvidó.

Decían los investigadores que sus intervenciones rara vez superaban los 3 segundos, pero eran de tal calidad que dejaban una imagen en la memoria de los jugadores como un dibujo. Wooden presentaba la información en tal manera que los jugadores no pueden olvidarlo. Cualquier educador que pueda presentar información en una manera que sus estudiantes recuerden para siempre ha hecho un trabajo muy grande.

En el colegio tuve el mismo entrenador que entrenaba a Jason Kidd y no recuerdo todas las cosas tácticas que hacíamos pero sí un día en que no veníamos preparados para trabajar en defensa. El coach hizo su propia versión del Wooden, detuvo el entrenamiento para mostrar cómo estábamos defendiendo, luego se animó a un nivel que andaba al borde de la locura y se puso en posición defensiva con una cara e intensidad inolvidable. Nadie hubiese querido ser el jugador defendido. Nos dijo que tenemos que defender como un pitbulls que no ha comido varios días y la pelota es un trozo de carne. Hasta hoy, cuando pienso de la intensidad necesaria para defender correctamente pienso de ese coach que hizo un Wooden.


Planificar al detalle

John Wooden confesó que sus métodos de trabajo cambiaron cuando un día decidió ir a ver un entrenamiento de Frank Leahy, el entrenador de Fútbol Americano en la Universidad de Notre Dame. Wooden dijo que jamás había visto algo más organizado en su vida. Jugadores alternando ejercicios con una coordinación perfecta. El entrenamiento comenzó y acabó a tiempo.

Antes creía que las cosas que hacía John Wooden era debido a su personalidad y porque era un líder muy único. Seguro que era único pero más que en su forma de ser o personalidad (que también) creo que John Wooden marcó la diferencia en los detalles de su preparación. Después de leer sobre John Wooden y leer también sobre el entrenador actual de F.C. Barcelona, deduzco que los entrenadores con más éxito no tienen una fórmula mágica, simplemente trabajan mucho más que los demás. Son capaces de prestar atención al detalle más pequeño e intentar planear y controlar todos los aspectos influyentes en el entrenamiento.

Como anécdota cabe recordar que los entrenamientos de Wooden empezaban cada día a las 14:59 y acababan a las 16:59, ¡en punto! Wooden tenía el entreno planeado hasta el más mínimo detalle. Quizás muchos entrenadores no pueden empezar justamente a la hora de entreno porque tienen que esperar que acabe el equipo anterior pero cada entrenador de baloncesto puede tener un plan completo para el entrenamiento con objetivos y los ejercicios adecuados para cumplir estos objetivos.

Personalmente esta temporada tengo el objetivo de hacer libro con la planificación de cada entrenamiento. La verdad es que las primeras semanas costaba mucho, sobre todo con respecto al tiempo dedicado a algún ejercicio. Pero tomé notas sobre como había ido el entrenamiento y qué ejercicios necesitaban más o menos tiempo y ahora estas notas y este libro son partes integrales de la preparación del equipo. Planificar los entrenamientos y archivarlos en un lugar donde lo puedes consultar es una situación “Win-Win” en el hecho de que no puede tener efectos negativos, lo único que va a pasar es que los entrenamientos irán mejor, el equipo entrenará mejor y tú mejorarás como entrenador.


La importancia del trabajo individualizado

Wooden no sólo preparaba los entrenamientos pensando sólo en el grupo. También los preparaba para el individuo. Wooden entendía muy bien que cada jugador es diferente y no era recomendable trabajar con todos igual. Y para saber cómo sacar el máximo de cada uno de ellos Wooden estudiaba y analizaba, desde el aspecto personal y deportivo, cada jugador para entender qué les motivaba y cómo podía controlarlos mejor. “Los mismos sistemas no funcionarán con cada equipo. Depende de los componentes y para hacer un equipo tienes que conocer las personas con que estas trabajando.”

Los investigadores pensaban inicialmente que los “Wooden’s” o instrucciones del entrenador (M+,M-,M+) eran improvisadas. No era así. Al igual que planificaba analizaba los entrenamientos de cada jugador, Wooden también anticipaba los errores que cometerían y preparaba acciones para corregirlos. Preparaba hasta las palabras que diría a un jugador cuando cometiera un error específico. Este aspecto tiene mucho sentido porque los jugadores normalmente cometen los mismos errores muchas veces. Si como entrenador puedes anticipar los errores y prevés la manera de corregirlos estás preparado para en un instante y en una manera efectiva corregir sin parar el ritmo del entrenamiento.

Los comentarios de John Wooden durante un entrenamiento eran tan concisos que parecían ser el resultado de una persona capaz de reaccionar con inteligencia en el momento pero en realidad la economía y eficacia de sus comentarios de los equipos imbatibles de UCLA eran el resultado de una minuciosa planificación. Para un entrenamiento de dos horas, Wooden planificaba con sus ayudantes por la mañana dos horas o más. Tenía libros con los entrenamientos de años anteriores y miraba lo que hizo el equipo en la misma fecha en los años anteriores. Todos sabían qué ejercicio iba a pasar y en qué momento. Los jugadores iban corriendo de ejercicio a ejercicio, perfectamente coordinados, juntos o por separado. Por cierto, no había agua y no tampoco había sillas en la pista…

Creo que hay dos maneras de pensar en los entrenadores. Una es que los jugadores tienen que adaptarse a estilo del entrenador. Otra es que el entrenador tiene que adaptarse al equipo que tiene.

Estoy convencido que los entrenadores que son capaces de adaptarse son los que duran más y son más efectivos. Esto no significa hacer lo que quieren tus jugadores ni mucho menos. Significa estar abierto a modificar cosas para adaptar a los jugadores y estudiar los jugadores con el entendimiento de que la clave de resolver el puzzle que es un equipo de basket es entender cada pieza. Si Bobby Knight leyera esto probablemente me tiraría una silla pero hay más entrenadores como Wooden, como por ejemplo Coach K’s (Duke) y Dean Smith que cambiaban sus estilos cada año basándose en sus jugadores que entrenador “estilo militar” como Bobby Knight.

Wooden tenía esta mentalidad de planificar, evaluar, modificar. Afirmaba: “Si consigues que tu equipo mejore poco a poco cada día acabará consiguiendo grandes cambios. No sucederá ni mañana, ni el día siguiente pero finalmente habrás dado un gran paso. No busques la mejora rápida. Busca pequeñas mejoras cada día. Es la única manera que suceda esa mejoría, y cuando sucede, es duradera.”

Cuando no estaba en la temporada Wooden hizo proyectos sobre diferentes aspectos del baloncesto (rebote, contraataque, etc). Aparte de investigar en bibliotecas se entrevistó personalmente con entrenadores y jugadores de éxito de todos los deportes para buscar aspectos para incorporar en su programa en UCLA. Su filosofía se basaba en la investigación constante. Como entrenadores o personas creo que esta filosofía de aprendizaje continuo nos guiará al éxito.

Wooden afirmaba que “todos somos profesores. Sea en una clase o para tus hijos o tus sobrinos”. Lideraba con el modelo del ejemplo. Y lo mejor de Wooden no tuvo nada que ver ni con los campeonatos que ganó con UCLA ni con los numerosos jugadores que fueron de UCLA a la NBA. Tuvo en la calidad humana su mejor virtud.

John Wooden entendió la responsabilidad que conllevaba ser una persona pública. “Nada escrito y dicho puede enseñar a nuestros jóvenes más que los hechos, los ejemplos”. En realidad hay pocos entrenadores que pueden usar su propia vida como ejemplo pero el mítico Wooden trasciende las líneas de la pista y se convierte en un maestro incomparable, creando no sólo excelentes jugadores de basket sino también excelentes personas. Para Coach Wooden “la vida era una clase de una escuela.”


*Tim Fanning es jugador del CB Castellbisbal Copa Catalunya y entrenador del equipo junior.

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