TÁCTICA

El debate continúa en "La táctica al servicio del talento" (JESÚS SALA)

10/09/2011


Desde Red de Experiecias abordamos diferentes debates en los que te invitamos a paricipar. En esta sección opinan entrenadores de élite y de formación, entrenadores conocidos y otros pertenecientes al "baloncesto invisible". Todas las aportaciones enriquecerán nuestros conocimientos. Esperamos tu opinión en entrenadores@feb.es


Tras leer a un maestro como Mario Pesquera y a un rival/compañero como Mateo Rubio, la invitación de Miguel Panadés a dar mi opinión se convierte en obligación ya que ambos me llevan a reflexionar acerca de la dicotomía Talento-Táctica y cual de las partes debe de estar al servicio de la otra. Sabiendo que ambas son importantes, creo desde hace un tiempo que es el talento el que debe marcar la forma de "jugar al baloncesto" y la táctica el canalizador de ese talento.

Entiendo que son las capacidades y habilidades de los jugadores, lo que realmente marca la diferencia dentro del juego y ser capaces de aprovecharlas al máximo es lo que puede marcar el éxito, un éxito que en baloncesto está muy, muy cerca de la derrota y por tanto son los pequeños detalles los que pueden decantar la balanza en uno u otro sentido. Yo creo que el trabajo del entrenador tiene una parte muy importante en conocer a sus jugadores, entenderles y ofrecerles la opción de desarrollar todo su potencial. Así, intento buscar un juego en el que prime la lectura del jugador y su decisión a la hora de jugar e insisto con la palabra "jugar" porque creo que el jugador debe divertirse mientras está en la cancha. Cuanto más se divierte el jugador, más se divierte el aficionado y así se consigue uno de los objetivos que debemos tener que es hacer disfrutar a los espectadores. En este caso yo prefiero hacerlo intentando que los primeros que lo pasen bien sean mis jugadores y tengo claro que el jugador consigue desarrollar su talento y con ello se divierte más desde la libertad que desde el encorsetamiento táctico y en mi trabajo está el llegar a ellos para conseguirlo.

Ahora bien, hay que entender y yo así lo hago, que libertad no puede ni debe ser sinónimo de libertinaje. No se trata de hacer cada uno lo que quiera porque eso nos llevaría al caos. Hay que conseguir tener una riqueza táctica, un juego de espacios, timing, lecturas,... que ayude al jugador a desarrollarse, que le de opciones de jugar pero a la vez sus otros cuatro compañeros puedan responder y estar en disposición de ayudarle y le ofrezcan soluciones en caso de no poder superar la defensa, todos juegan siempre a favor del balón y están preparados y reaccionan en función de la defensa. Si hablamos de trabajo defensivo, queremos también que el jugador arriesgue, que busque tomar decisiones que lleven al rival a situaciones de duda, tendremos unas normas básicas y a partir de ahí, cada jugador dependiendo de su "inteligencia defensiva" y sus habilidades buscará explotarlo en beneficio del equipo, no queremos robots porque los jugadores no lo son.

Por tanto, como entrenador es mi reto que mis jugadores sean capaces de jugar a su mejor nivel, que sean capaces de desarrollarse y que a su vez lo hagan al servicio del equipo. El entrenador que logra esto, llevará al éxito a su equipo.

Para terminar una reflexión que me hago en voz alta, debemos pensar y ser conscientes de que el talento puede ser técnico, físico, psicológico,... Que no es sólo talentoso el jugador que es capaz de anotar 30 puntos y ejemplos hay muchos de jugadores que hacen mucho mejores a sus compañeros sin anotar, jugadores cuyo rendimiento defensivo o en el rebote hacen triunfar a sus equipos o auténticos “matemáticos” capaces de poner números en todas las casillas de la estadística (alguien llamaba así a David Navarro en Girona y me cojo la licencia de hacer mía esa definición). Debemos buscar, ver y entender el talento de cada uno de nuestros jugadores, que pueden ofrecer al equipo, que les hace diferentes.

Igualmente, pienso y os hago pensar en una frase que oímos continuamente, ese entrenador tiene un equipo “sin ningún talento”... Me viene a la cabeza un equipo campeón de Europa con tanteos bajos y un juego pausado, extremadamente defensivo, el Limoges de Maljkovic en el 93, ese año, fue capaz de exprimir a sus jugadores y coger lo bueno de todos ellos para triunfar en Europa sin un juego brillante y con poco "talento ofensivo". Si somos conscientes todos de que es el mismo entrenador que ganó dos copas de Europa con la Jugoplastika en el 89 y 90, jugando un baloncesto sublime con un de los equipos más jóvenes de Europa, con gente como Kukoc y Radja. O más tarde en el 96 con el Panathinaikos, entenderemos que en cada caso, consiguió explotar al máximo el talento de sus jugadores, esa fue su Gran Virtud. Os invito a ver la Final del 93 y la del 90 y estudiar dos equipos entrenados por la misma persona, con dos estilos contrapuestos.

El entrenador es el director de la orquesta y los virtuosos son los músicos, pero para tocar una sinfonía el trabajo del primero es clave.

Jesús Sala

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