ENTRENAMIENTO

Calderón: "El baloncesto es velocidad y pausa"

21/10/2011


Gigantes del Basket entevistó a José Manuel Calderón y la conversación ofreció interesantes reflexiones del base de la Selección sobre los aspectos importantes en su progresión y en la de los jugadores jóvenes en general.


MIGUEL PANADÉS

Nos citamos con José Manuel Calderón en un restaurante de Barcelona, en la Diagonal, con ese clima de verano en otoño que envuelve a la ciudad y le da una temperatura y una luz especial. Llega puntual tras el entrenamiento realizado con el Barça B, ese equipo Adecco Plata, repleto de jóvenes valores, que le ha acogido con entusiasmo mientras dure el “maldito” Lockaut.

Y vive esta extraña experiencia de jugadores NBA “deportivamente exiliados” en espera de acontecimientos con la naturalidad a la que se ha acostumbrado a afrontar las diferentes situaciones que le ha deparado su carrera deportiva. Dejó Villanueva de la Serena a los trece años para viajar a Vitoria y de ahí vivir diferentes experiencias en Alicante con Andreu Casadevall, en Fuenlabrada con Luis Casimiro antes de poder demostrar toda su calidad en el entonces Tau de Ivanovic. Tardó algo más que los famosos juniors de Oro en explotar como estrella pero una vez lo hizo se ha convertido en uno de los mejores bases… ¡de la NBA! Y como hubo quien en su día cuestionó su futuro como director de juego de vez cuando lanza alguna indirecta dedicada a los que dudaban de su capacidad como base. Es curioso; me siento delante de esta estrella del baloncesto mundial – está considerado entre los mejores cinco bases NBA -, titular en Toronto Raptors y titular en la Selección Española, y me transmite ese talante natural, de quien no parece darle demasiada importancia a la catarata de acontecimientos que se van acumulando, de la multitud de retos que va alcanzando.

“Me tomo mi vida con normalidad. Mis prioridades están en mi familia, en mis amigos. Soy de Villanueva de la Serena, allí tengo mi casa, allí mantengo mi verdadero hogar. No sé si cuando acabe mi carrera como jugador regresaré allí o por trabajo me instalaré en otro lugar en España pero mi casa está ahí. Creo que si no hubiese sido jugador de baloncesto sería la misma persona que soy ahora. El baloncesto no me ha cambiado”.

Primera declaración de principios de este joven de 31 años, sí joven, porque él mejor que nadie representa esa nueva tendencia de los jugadores treintañeros que son capaces de dar paso más en sus carreras deportivas.
-Estoy convencido que los treinta es una buena edad para seguir creciendo como jugador. De hecho en la NBA hace años que en la liga hay muchos jugadores de más de treinta. Adquieres un punto de madurez no sólo deportiva sino personal y te permite, especialmente, conocerte mejor. Si lo trasladamos al juego está claro que entiendes mejor el juego, que sabes lo que te conviene más. Yo me siento muy bien en esta época de mi carrera.
-¿Conocerte mejor?
-Sí, conocer mejor lo que necesita tu cuerpo cuando estas en pista o cuando descansas. Conocer mejor la alimentación que te va bien, el entorno que te favorece. Cuando eres más joven vives de manera más inconsciente el baloncesto y la vida.
-Conocer el juego ¿permite disfrutar más?
-Es que yo siempre he disfrutado mucho jugando a baloncesto. Siempre me lo he pasado muy bien en una pista de baloncesto y creo que seguiré jugando mientras me divierta. El día que deje de pasarlo bien me iré a casa. No he necesitado cumplir más de treinta para divertirme. Desde que lo hacía en cadetes, en juniors, en LEB, en ACB, en la NBA… siempre me he divertido y siempre lo he considerado igual.
-¿Perdón? ¿Considerabas igual cualquier etapa de tu vida que la actual?
-Más o menos sí. Nunca tuve grandes expectativas sobre lo que podía suceder en el futuro. Cuando era cadete mi ilusión era conseguir llegar al junior, cuando era jugador LEB mi ilusión era poder dar un paso más y conseguir la ACB y una vez en la ACB mi reto fue dar un paso más. Y ahora, seguir mejorando, ser mejor para mi equipo, conseguir éxitos colectivos y si no pueden ser, mejorar retos personales.
-Detrás de Calderón creo que ha habido siempre y sigue habiéndolo un constante reto personal.
-Todos los jugadores tenemos retos personales que los ponemos al servicio del equipo. Cuando fiché por el Tau y me propusieron ser el tercer base del equipo pedí al club ir cedido a un LEB porque entendía que era mejor jugar en una categoría inferior que estar en el banquillo en la ACB. Cuando consideramos que ya estaba preparado para ser un base ACB en el entonces Tau pues estuve tres años con Dusko al máximo nivel. Los jugadores jóvenes tienen que jugar, tienen que estar en pista porque de lo contrario tengo la sensación de que se pierden algo en su formación.
-“Un base de alto nivel”… Antes eras un base de máxima intensidad, ahora un base que dirige, asiste, anota… Te ganaste “el carnet de base”.
-Por fin, ¿verdad? Hubo quien dudaba si yo sería un buen base y la verdad es que personalmente siempre me he considerado un base. Es posible que con los años haya ido ganando “puntos” en ese “carnet de base” que dices. Pero yo siempre me sentí base desde que en seniors Andreu Casadevall apostó claramente por mí en LEB con Alicante y subimos a ACB y luego siguió apostando. Desde que Casimiro hizo lo mismo en Fuenlabrada y posteriormente Dusko en Vitoria. Y todo eso pese a quien pensaba que no…
-Intensidad más pausa. Eso sí aprende con el tiempo ¿verdad?
-Con el tiempo se aprende a leer el juego, a entenderlo, a saber que no siempre se puede ir a velocidad máxima, que se debe alternar ritmos, que ahora acelero y ahora paro y miro. El baloncesto se juega con pausas y arrancadas y siempre, siempre, se juega intenso. Lo que aprendes con los años es que la intensidad no sólo es física sino también mental. Puedes estar trabajando en un entrenamiento un ejercicio de tiro y hacerlo con la intensidad de partido. Esa es la clave: trabajar en los entrenamientos con el mismo ritmo que te encontrarás en el partido.
-Eso se llama transmitir experiencias a los más jóvenes. Espero que lo lean los jugadores que empiezan para los cuales tú sí eres una clara referencia. Lo digo porque siendo junior no eras una estrella localizada, indiscutible, y sí un jugador con proyección que dio pasos adelante siendo senior.
-Es que no todos son Ricky Rubio y eso es algo que hay que tener muy en cuenta en las nuevas generaciones. Ricky hay uno, sólo uno. Cadetes o juniors que ya sean capaces de jugar con naturalidad en la ACB es algo excepcional que no puede servir de referente. Lo normal, incluso lo aconsejable excepto en casos como el de Ricky y alguno más, es ir pasando por las diferentes etapas e incluso pasar la transición a senior en las ligas Adecco. Yo lo estoy viviendo ahora con los juniors del Barça en la Adecco Plata. Lo estoy pasando muy bien con ellos y pienso que incluso puedo ayudarles en algunos detalles que se aprenden con la experiencia.
-Por cierto, ¿Por qué el Barça B y no un equipo ACB?
-Sencillamente porque mi preparador físico trabaja en el Barça B. Si hubiese trabajado en París me hubiese ido a París. No he pensado en nada más. Agradezco al Barcelona la oportunidad que me da y no me planteo cualquier otro tema. En baloncesto mis únicos equipos son los Toronto Raptors y la Selección Española. No tengo ninguna otra preferencia.
-Pues viendo a Rudy en el Real Madrid y los Gasol rondando el Barcelona yo no puedo imaginarte en otro destino, en caso de Lockaut definitivo, que el Caja Laboral.
-Pues no lo sé. La verdad es que dejé muchas cosas por hacer en Vitoria, muchos títulos por ganar. Vitoria es mi hogar también y de hecho conservo una casa allí. Pero no pienso, al menos de momento, ni un solo instante en lo que puede pasar en enero. No lo hago porque creo que se solucionará el Lockaut y todo volverá a la normalidad. Eso sí, en caso de que fuera definitivo, entonces sí empezaría a pensar donde jugaría a partir del siete de enero.
-Hablabas antes de retos personales y claro, cuando todos los objetivos se van cumpliendo parece hasta difícil encontrar nuevos alicientes.
-No, no, yo encuentro nuevos alicientes constantemente. Creo que el jugador debe encontrarlos siempre incluso cuando ves que el equipo no puede aspirar a un título como puede pasar en Toronto. Pero entonces intento mantenerme entre los cinco mejores pasadores de la NBA o conseguir un porcentaje alto de tiros libres. No se trata de ser egoísta sino de querer ser mejor individualmente. Ese es el reto.
-Y a ti que te gusta tanto el baloncesto, estar en la NBA ¿es un reto deportivo o una oportunidad profesional incomparable? Quiero decir: ¿no disfrutarías más en el baloncesto europeo?
-Es que desde la distancia la NBA se valora de manera muy diferente a lo que realmente es. Por ejemplo en España se considera la fase regular de la NBA como muy aburrida o que se juega a medio gas y eso es absolutamente falso. Para nosotros, para Toronto, la fase regular es durísima y afrontamos cada partido con máxima seriedad. Lo que sucede es que el aficionado en España ve el partido a las cuatro de la mañana, muerto de sueño, y con interrupciones continuas y tiene la sensación de que ese partido es intrascendente. Pero te aseguro que los que estamos en la pista lo vivimos con la misma intensidad que se pueda vivir un partido en Europa, con la preparación previa igual y con la misma ambición y presión por ganar que se pueda tener en la ACB o en la Euroliga.
-O sea, que ni te planteas volver a jugar a España en el futuro.
-En el futuro no tengo ni idea que pasará. Volveré a España, eso seguro pero no se si volveré cuando acabe mi carrera como jugador o antes.
-Por cierto, ¿es verdad que Toronto es la ciudad ideal?
-Es espectacular la calidad de vida de la ciudad, el ambiente que se vive, el respeto a la diversidad. Es una ciudad en la que conviven muchísimas razas diferentes y esa característica multicultural se lleva con una naturalidad inimaginable en otros lugares.
-Pero no te quedarás allí…
-No, no que va. Yo soy muy de España.

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