TÁCTICA

Lo contrario de rapidez no es seguridad, es lentitud.

17/11/2011


Juan Antonio Corbalán realiza un interesante análisis de la crisis ofensiva que sufre el baloncesto actual en su columna de ayer en el Diario Marca.


De la época en la que fui jugador recuerdo el estilo de juego del que hacíamos gala en mi equipo. Respetando otros mundos, creo que el Real Madrid de los años 70 y 80 asentó un estilo que luego hicieron
suyo la mayor parte de los equipos de la época, algunos de manera excelente, como la Penya, el Barcelona o el equipo nacional, compendio de todos. Era la marca que se llamó Baloncesto Español.

Los años 90 y la globalización no fueron buenos. El cambio empezó a notarse ya a finales de los 80. Poco a poco desde los clubes se fue imponiendo un estilo totalmente diferente, que ya existía en Italia, y que fue cambiando radicalmente la cara a los aficionados.

El delito se sustentaba en algunas estratagemas de diversa índole: el baloncesto es más profesional, los equipos se han igualado y los partidos son más físicos. Ninguno de los argumentos es definitivo y alguno de ellos ni siquiera verdad. Sí es cierto que el control pareció dominar toda la mediocridad de esos años.

Lo contrario de control no es rapidez, es el descontrol. Por otro lado, un equipo rápido en su forma de entender el baloncesto, no tiene por que ser alocado y no saber lo que hace. Invito a revisar las estadísticas de aquellos años. No había equipo en el mundo, salvo los de la NBA, que jugaran más rápido y seguro que nosotros.

Sí señores, la rapidez y la calidad son compatibles si las partes están comprometidas. Por un lado precisan de dominio técnico y responsabilidad de los jugadores, y por otro de la confianza y capacidad de enseñar de los entrenadores.

Mi posición es clara desde hace tiempo. Desde que mi entrenador, creo que fue Lolo, me dijo que la canasta más fácil es el final de un contraataque. Y que jugar uno contra uno es más fácil que cinco contra cinco. Pero jugar rápido, además, tiene un punto de riesgo sin el cual el jugador no puede mejorar en todo su potencial. El deporte es técnica y rapidez. No hay sitio para los lentos.

El Joventut de Aíto, sin ganar títulos, hizo, durante años, el mejor baloncesto de la Liga española de la mano de su triple R: Rudy Fernández, Ricky Rubio y rapidez. El Barcelona lo hizo desde la época de López Abril y Solozábal, y ahora con un Navarro de claro
instinto atacante.

El Maccabi actual es otro ejemplo de equipo que quiere correr de la mano de Farmar. Y en ello me parece ver empeñado al Madrid de Laso. Muchos lo podíamos intuir, pero ahora vemos jugadores capaces de confiar en sí mismos. Aún no sabemos cómo acabará todo, pero desde aquí me uno a esa forma de entender el baloncesto que tiene Pablo.

Se puede jugar con mayúsculas y defender con rigor sin renunciar al ataque. Se puede y se debe tirar cuando se tiene una buena posición y no cuando han pasado 24 segundos. Pero para verlo así, hay que saber jugar al baloncesto, y eso es lo más difícil.

En cumplimiento de la Directiva 2009/136/EC se informa que el presente sitio web utiliza cookies propias y de terceros para la presentación de los servicios adecuados a sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. En caso de que deshabilite el uso de cookies en este sitio web, no podrá acceder a todos los apartados del mismo. Si continua utilizando el sitio web sin deshabilitar el uso de cookies, entendemos que presta su consentimiento para el uso de las cookies utilizadas y definidas en este sitio web. Para deshabilitar el uso de cookies en esta página y/o obtener información completa del tipo y finalidades de las cookies utilizadas consulte el siguiente Aviso legal
Desarrollo: (c) Federación Española de Baloncesto, 2007-2009
Contacto: clubdelentrenador@feb.es