SELECCIONES

REFLEXIONES SELECCIÓN: Intensidad variable

17/09/2013


Muchos equipos muestran una excesiva irregularidad en su rendimiento, no sólo de un partido a otro, sino incluso dentro del mismo. Analizamos las causas de esa “intensidad variable” que convierte en imprevisibles los partidos, antes y durante su desarrollo.


Miguel Panadés

Le ha sucedido a España y también a otras selecciones durante este campeonato y a muchos conjuntos en las diferentes competiciones a lo largo de las temporadas. Hemos visto como tras unos minutos en los que un quinteto ha pasado por encima del otro cambiaban de pronto diametralmente los papeles en los siguientes y tanto el acierto ofensivo como la intensidad defensiva variaban de manera aparentemente incomprensible. Los entrenadores exigen intensidad atrás, velocidad en la transición, dinamismo en la circulación de balón y para conseguir mantener todas esas virtudes recurren primero a una exigencia máxima – nadie “descansa” en pista - y tras ella a las rotaciones de sus jugadores. Si no hay cambios parece imposible mantener el alto ritmo de juego que se propone pero, cuando se inician las sustituciones, muchas veces ven interrumpido ese ritmo favorable. Es decir, que por una parte está el guión del entrenador buscando ritmo alto sostenido y por otra la capacidad física y mental de los jugadores bien, para mantenerlo en pista o bien para salir del banquillo con la activación necesaria para meterse en el partido al mismo ritmo de intensidad y concentración – además de la calidad - que lo llevaba su compañero sustituido. Cuando no sucede una u otra circunstancia o ninguna de las dos, los equipos se vienen abajo y todo lo que parecía ir de cara se gira en contra.

Queda demostrado en el baloncesto, especialmente en un momento donde la condición física juega un papel determinante y con ella la búsqueda de situaciones de máxima actividad defensiva y ofensiva, que un quinteto necesita de todos los jugadores en pista “enchufados” al cien por cien para superar a rivales de un nivel similar porque, de lo contrario, sólo que haya una “vía de agua” en la estructura, será imposible conseguir un rendimiento óptimo. Se busca que el quinteto en pista funcione y que el jugador que deberá subirse al “tren del partido” saliendo del banquillo lo haga sabiendo adaptarse a los intereses del grupo. Pero todavía aparece una dificultad más. Ese jugador en pista que estaba inspirado en ataque, concentrado en defensa, rindiendo a un nivel óptimo en el partido, de pronto se ve fuera de la pista por la razón que el entrenador considere – faltas, cansancio o simplemente creencia en la rotación pensando en minutos posteriores -, deberá ser capaz de no perder esa “inspiración” durante su descanso en el banquillo y salir con la misma mentalidad, con las mismas sensaciones diez o quince minutos – tiempo real – después. ¿Son capaces los jugadores de responder a todos cada una de las propuestas de los entrenadores? La respuesta más adecuada sería: unos más que otros. Y si no todos los jugadores de un equipo tienen esa capacidad y los entrenadores rotan con diez, once o doce, la siguiente cuestión sería, ¿cómo se pretende entonces conseguir esa necesaria continuidad durante muchos minutos?

Centrándonos en este campeonato observo selecciones que ofrecen niveles máximos durante algunos minutos de los partidos, jugadores capaces de asombrar por sus capacidades de juego pero, tanto en conjunto como individualmente, existe una intensidad demasiado variable. De ahí, en mi opinión, esos altibajos, esos partidos imprevisibles antes y durante su desarrollo. De ahí que veamos a tantos jugadores con capacidades puntuales máximas pero cuyos rendimientos irregulares les impide alcanzar esa excelencia que sólo poseen unos pocos. Los entrenadores, en general, viven en la contradicción sobre lo que se quiere obtener y lo que realmente se puede obtener. Por su parte los jugadores se ven obligados a conseguir una capacidad física y mental suficientemente alta como para lograr una intensidad constante, en pista o saliendo del banquillo. Tarea difícil para ambos.






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