SELECCIONES

Cabeza alta en el momento más duro

12/09/2014


Tras más de un década citándonos con la felicidad verano tras verano llegó esa decepción que siempre esconde el destino, caprichosa o cruel y que suele presentarse en el momento y lugar más inesperado, más inoportuno. La España baloncestística se acostó ese miércoles de septiembre invadida por una sensación de estupor y tristeza.


El deporte, en este caso el baloncesto, no ha entendido nunca ni de vaticinios ni de supuestos teóricos. Vive al margen de las palabras y se basa exclusivamente en una ley no escrita pero implacable que dicta su sentencia sólo en la pista. De ahí su grandeza, de ahí esa capacidad única para provocar todo tipo de emociones. La historia del deporte está tan llena de éxitos como de sorpresas desagradables, de momentos estelares y de otros en los que cuesta explicar y mucho más entender las razones de una derrota.

Los mismos actores y directores, los mismos protagonistas en la pista y en la banda que días anteriores habían entusiasmado a todos, sí, a todos, con un baloncesto exquisito no eran capaces de repetir esas virtudes en el cruce de cuartos y se veían superados por un rival de alto nivel como Francia. Un mal partido, un mal momento y adiós al sueño.

Las cosas son como son y no como nos gustaría que fueran y esa cruda realidad nos lleva a que el ideal, conseguir el éxito en la Copa del Mundo, de todos los que nos hemos enamorado durante estos últimos años con el juego de una Selección que ha provocado alegrías y ha despertado pasiones, se rompiese en mil pedazos en una noche aciaga. Y como de lo que hablamos es de baloncesto y como el balance de los deportistas que han representado al baloncesto español durante todos estos veranos es claramente positivo lo que toca ahora es vivir el momento más duro con la cabeza alta. Los más afectados, sin duda, los propios protagonistas y todos los que durante estos años han tenido alguna responsabilidad en que España se situara en lo más alto del concierto internacional.

De manera casi unánime el mundo del baloncesto, nacional e internacional, situaba a España como clara favorita en la Copa del Mundo y sólo desde dentro y alrededor de la selección se mostraba prudencia a la hora aventurarse a pronósticos excesivamente optimistas. La euforia generalizada llegaba como consecuencia de años alimentando ilusiones y de un presente que ratificaba el buen momento de España con claras victorias en el campeonato y esa prudencia interna provenía del conocimiento real de la dificultad que siempre ha entrañado ganar. España ha subido muchas veces a los podios del éxito y esta derrota, inesperada y cruel, confirma lo difícil que es ganar repetidamente a rivales de altísimo nivel, lo difícil que es hacer realidad los pronósticos siempre optimistas. Momento duro, cabeza alta.





En cumplimiento de la Directiva 2009/136/EC se informa que el presente sitio web utiliza cookies propias y de terceros para la presentación de los servicios adecuados a sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. En caso de que deshabilite el uso de cookies en este sitio web, no podrá acceder a todos los apartados del mismo. Si continua utilizando el sitio web sin deshabilitar el uso de cookies, entendemos que presta su consentimiento para el uso de las cookies utilizadas y definidas en este sitio web. Para deshabilitar el uso de cookies en esta página y/o obtener información completa del tipo y finalidades de las cookies utilizadas consulte el siguiente Aviso legal
Desarrollo: (c) Federación Española de Baloncesto, 2007-2009
Contacto: clubdelentrenador@feb.es