SELECCIONES

Serge “Iblocka”, la luz de una estrella

16/07/2011


Extracto del artículo publicado por Miguel Panadés en la Revista Gigantes del Basket y que relata las primeras sensaciones de la nueva estrella de la Selección cuando aterrizó en España.


Que algunas de las grandes estrellas de nuestro baloncesto tienen un brillo especial, lo descubrí cuando por primera vez estuve delante de Michael Jordan en una de sus visitas a Barcelona o cuando entrevisté a Kobe Bryant. Eran chicos jóvenes de color al igual que miles de jugadores a los tuve la suerte de conocer y, sin embargo, había algo en ellos que los diferenciaba de los demás. Una luz singular. La luz de las estrellas...

...Junto al fotógrafo eterno Surrallés nos citamos con el jugador y su representante en un parque de Barcelona y cuando estreché la mano de ese portento africano y recibí la fuerza de su sonrisa tuve el presentimiento, entonces completamente falto de fundamentos lógicos, de que estaba ante una futura estrella. Hablamos sobre África, sobre la NBA, sobre las inquietudes de un joven de diecisiete años, incluso creo recordar que sobre las chicas de Barcelona – más por mis recuerdos que por mi conocimiento actual, obviamente - y me impresionó su naturalidad, su inteligencia, su exquisita educación. Ese chico de más de dos metros y perfecta estructura física hablaba un correcto francés y se hacía entender en un castellano limitado pero suficiente.

“Hoy he conocido una estrella del baloncesto”, le comenté a mi esposa al llegar a casa. “¿Ah sí? ¿Y cómo se llama?”, me respondió poco interesada en mis continuas y tantas veces improductivas historias de baloncesto. “Ibaka, Serge Ibaka. Ahora no es conocido pero lo será”. No recuerdo ni la expresión de mi esposa entonces ni su respuesta, si la hubo, aunque intuyo sin riesgo de equivocarme que ella pensó que ese era otro de mis aventurados y casi siempre equivocados pronósticos. Pero es que confieso que más que las palabras de Ibaka, más que su simpatía, más incluso que ese imponente aspecto físico lo que me llevaba a esa intuición, era la luz que desprendía, ese brillo especial que me recordó al que descubrí, años atrás, en Jordan o en Bryant.


SILENCIO EN L´HOSPITALET

Esa tarde llamé a mi amigo Mateo Rubio, entrenador entonces de CB L´Hospitalet en Adecco Oro. Sabía que Ibaka había realizado algún entrenamiento con el primer equipo del club y también sabía que ese entrenador no era de los dados a exagerar sobre las expectativas de ciertos jugadores. Como suele ser habitual en nuestras conversaciones, más que opinión propia y subjetiva, Mateo se limitó a describir una situación que se produjo en el Pabellón de L´Hospitalet Nord días atrás.

Sesión de tarde ya iniciada e Ibaka, recién aterrizado en Barcelona, se presentó junto a Ardevol para entrenar con el equipo senior. Retrasos de vuelos provocaron que se incorporará minutos más tarde y ya con ejercicios con defensa introducidos en el entrenamiento. Entró en una de las rotaciones y de pronto al primer tiro de un pívot senior del equipo respondió un descomunal tapón sacando el brazo un metro por encima del aro y enviando el balón casi a la línea de banda. En ese momento se hizo el silencio. Todos los presentes quedaron impactados por la primera acción en España de ese jovencísimo jugador. Cuando en el siguiente ataque hundió el balón con una mate que casi obliga a cambiar la estructura de la canasta todos los presentes en la pista tomaron conciencia de que estaban ante un jugador especial, un jugador diferencial.

Otra cosa ya fueron las primeras experiencias en el baloncesto real, en el juego de cinco contra cinco, de obligada lectura, de utilización de fundamentos ofensivos en el poste bajo o de cara al aro. Ahí, evidentemente, había un largo camino por recorrer que poco a poco fue llevándose a cabo con paciencia y con la satisfacción de que además de trabajar con un físico privilegiado, su inteligencia y su coordinación permitían al joven Ibaka ir mejorando poco a poco. La salida de Ardevol de L´Hospitalet le llevó a Manresa y el director deportivo supo llevarse a la estrella africana al Nou Congost para, de la mano de un equipo técnico de alto nivel formativo, liderado por Jaume Ponsarnau, seguir invirtiendo en ese talento del cual nadie dudaba ya de su proyección aunque todavía sí de su rendimiento inmediato en la ACB.


DE MANRESA A LA NBA

Hay jugadores cuyas características parecen encajar más en un baloncesto de brillo individual por encima de rigidez colectiva como es el que presenta la NBA. Un baloncesto de “especialistas” que reúne el talento ofensivo de estrellas que disponen de todos los tiros que quieran y de valoración del trabajo de jugadores implicados en la labor de defensiva, de rebote o de intimidación con sus tapones. Sergei Ibaka se ha convertido, por méritos propios, en una estrella de la NBA especializándose precisamente en esa virtud que hizo enmudecer años atrás el Pabellón de L´Hospitalet. Sus estratosféricos tapones han provocado que en Estados Unidos se hable de él como Serge “Iblocka”. En pocos años ha pasado de ser una promesa de la mejor liga del Mundo a ganarse un millonario contrato de cuatro temporadas para alegría de él y de los aficionados de Thunder que encuentran en él a uno de sus ídolos. Ese joven africano de mirada y sonrisa limpia, de especial brillo en su piel, de educación exquisita y físico portentoso ya está instalado de manera estable en el universo de la estrellas, allá donde el destino le reservaba un lugar privilegiado.


DE LA NBA A LA SELECCIÓN

Pero ese destino caprichoso le tiene deparado un nuevo y apasionante reto. Su permanencia en España en edades de formación le permite a Serge convertirse en ciudadano español y con ello poder formar parte de esa selección española que cada vez reúne más estrellas de la NBA. Scariolo anda encantado con la posibilidad de tener a un 4-5 con la capacidad de intimidación de “Iblocka” que puede formar una pareja brutal con cualquiera de los hermanos Gasol y con la presencia, en espera, de Felipe Reyes por si acaso. Lo mejor no es que la selección quiere contar con Ibaka sino que es el propio jugador quien se muestra ilusionado con formar parte de ese equipo nacional que cada verano nos hace estar atentos a lo que sucede en los diferentes campeonatos internacionales. Ojala todos los trámites de se resuelvan satisfactoriamente y entre las estrellas españolas de la NBA, junto a las estrellas españolas que tenemos en la ACB, encontremos también a ese nuevo y flamante “fichaje” llamado Serge Ibaka. Mi intuición me ha traicionado algunas veces en mi vida pero no en esta ocasión.





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