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Disfruto menos cuando pienso demasiado

Ricky en su partido contra los Heat (Foto: Getty Images)

31/12/2011


Ricky Rubio, base de los Timberwolves de Minnesota, concede esta entrevista a Luis Fernández para el diario El Mundo.


Ricky Rubio (ElMasnou, 1990) trata de regresar a la madriguera infantil, con sus paredes cálidas y pesadillas que mueren en la almohada. Ha construido su iglú en Minneapolis, donde, comenta: «Hace buen tiempo, unos cero grados». Ni frío ni calor, que dice un chiste pésimo y que podría decirse de un club que fue un mal chiste desde 2009. Por entonces se fijaron en Ricky y desde entonces aguardan la pócima para escapar al 80% de derrotas, su estigma. Junto a otras jóvenes luminarias, el catalán abriga el futuro de una franquicia que ha comenzado ni frío ni calor. «Enhorabuena», saludamos desde Europa. Y el protagonista se calla. Tal vez piense: «Otro periodista que no se entera». Pero Ricky, eternamente cortés, contesta en un susurro, como quien chiva la pregunta de un examen: «Bueno... Perdimos los dos partidos». ¿Debutar en la NBA no es motivo suficiente de festejo? «Ah, eso sí», admite. Y seguimos.

Pregunta.– ¿Cuánto se parece su realidad a sus mejores sueños?
Respuesta.– Se parece casi totalmente. Mi sueño es como lo que viví el lunes [primer partido oficial], pero anotando un triple en el último segundo para ganar. Jugábamos ante 20.000 personas, frente a Kevin Durant y Westbrook, dos estrellas enormes, y los tratamos de tú a tú.

P.– El público enloqueció cuando le vio a usted preparado para entrar.
R.– Impresionante, inolvidable.

P.– Y tras la ovación, pero antes de pisar la cancha, piden tiempo muerto. ¿Qué piensa en esos segundos?
R.– Estaba bastante pendiente de lo que decía el entrenador, pero también me decía: «Ricky, llegó el momento y tienes que cumplir».

P.– ¿A qué otro debut se parece?
R.– Ahora soymás consciente de lo que logro. Debutar en ACB (a los 14 años) era un juego, como los torneos que disputaba de niño, pero con música y mucha gente en la grada. Entonces, no pensaba tanto y disfrutabamás. En general, disfruto menos cuando pienso demasiado.

P.– Han perdido dos partidos, pero pudieron ganar ambos [esta noche juegan el tercero, contra Miami].
R.– Y ésa puede ser la diferencia para entrar en playoffs. Sabemos que es difícil para nosotros, pero tenemos plantilla para intentarlo.

P.– Hace unos días, preguntábamos a Sergio Rodríguez: ¿Cómo se triunfa en la NBA? Y se rebelaba: «Si no haces lo que Pau, parece que has estado allí plantando papas».
R.– Si el referente es Pau, estás perdido. Yome fijo en su fortaleza mental. Esmuy duro ser tan profesional como él, dar tanto, y ver que te comen y te dan palos tan injustos.

P.– ¿Tiene claro su objetivo?
R.– Mantener las sensaciones de estos días y ver que estoy en pista cuando hay que ganar, como hasta ahora. Eso me da mucha confianza. Quiero sentirme importante, no uno más, que entra y sale con la rotación.

P.– El entorno espera muchísimo. ¿Ver que la web del The New York Times (NYT) abre con un reportaje sobre usted debe de impresionar?
R.– Claro, pero paramí lo importante es mi expectativa, lo que yo me exijo. Estoy orgulloso de crear una gran expectativa, pero intento no confundirla con la que yo me pongo.

P.– Por lo leído en el NYT, su entrenador, Rick Adelman, espera de usted lo justo, ni demasiado ni poco.
R.– Nos entendemos. Se enfada, y mucho, con los errores, pero los mira con optimismo y premia los aciertos. Te da mucha libertad y te deja fallar. Pensar que las cosas siempre deben salir bien no es realista. Su forma de ser me sube la autoestima.

P.– ¿Echó en falta un trato así en el Barcelona o en la selección?
R.– Dejé de disfrutar por mi culpa, porque me presionaba demasiado. Cometía errores y si, como yo, eres muy duro contigo mismo, al final lo pagas y te vas quemando hasta no poder más. No veía el daño que me hacía ni veía que hacía cosas bien. Necesitaba darme una palmadita en la espalda para no perder la sonrisa. He recapacitado y estoy mejor.

P.– ¿Se le ocurre algún ejemplo inmediato de la profesionalidad NBA?
R.– Aquí sólo hay que preocuparse de jugar, de nada más. Por ejemplo, tuve problemas para ver por cable los primeros partidos de pretemporada de la NBA. Y para el día de Navidad ya estaba todo arreglado.

P.– Desde España, ¿quiénes han estado más cerca estos días?
R.– Pere Tomàs [Joventut], Trías, Grimau [ex azulgrana], Sada [base del Barça]... Estoy entusiasmado con el WhatsApp [mensajes de móvil vía internet]. Estamos amiles de kilómetros y es como si estuviésemos en una reunión permanente, juntos.

P.– Cuándo le eligió Minnesota, se vio como un mal destino. ¿Ahora?
R.– Yo estoy muy a gusto, de verdad. Y me ha sorprendido que he podido encontrar fácilmente cosas que veía difícil comprar, como embutido o verduras. Porque como la cocina española no hay ninguna.

P.– ¿Es muy cocinillas?
R.– Durante Navidad estámi familia y la sensación de llegar a casa y que la comida esté esperando es un placer de otro mundo. Puedo comer en el pabellón, pero aprovecho para estar conmis padres y mi hermana [su hermano juega en Lérida].

P.– ¿Se sentirá muy solo sin ellos?
R.– Cada cierto tiempo se agradece estar solo y... Desde niño tuve muchos peluches y me traje un par como compañía. ¿Cuáles? Son especiales, pero prefiero no decir por qué.

P.– ¿Temió que se suspendiese la temporada, su temporada?
R.– Hubo un momento en el que sí, la última semana antes de arreglarse. Llegué a decidir queme volvía para entrenar en España. Casi saco el billete, pero el día que iba a hacerlo, vi que se iba a solucionar.

P.– Estuvo entrenándose en Los Ángeles, ¿qué trabajó sobre todo?
R.– El físico y el tiro. Sé que tengo que mejorar, aunque no me obsesiona. Trabajar para mí mismome ha devuelto la confianza en el tiro.

P.– ¿Coincidió con los Gasol?
R.– Me crucé un día conMarc y quedé con los dos para cenar un día.

P.– ¿No preferiría estar en Los Ángeles en lugar de en Minnesota?
R.– No,me agobiaba el tráfico allí.

P.– Ha cumplido un sueño. ¿Cuáles cumplirá a lo largo de la temporada?
R.– Ojalá sean muchos. De niño, y sé que no soy original, soñaba con Jordan. Pero él ya no está. Sin embargo, podré jugar contra Nash y para mí supondrá cumplir otro sueño.





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